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Sor Anabel, Pilar y el cura
Fecha: 11/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... dulces. -Puta, llámame puta. A Sor Anabel se llenó la boca cuando dijo: -¡Mama, puuuta! Pilar abrió la boca, la monja, le apretó la teta contra ella, se la mamó, después le dio la otra y acto seguido el coño. Pilar era caliente, pero la monja aún le ganaba. Le quitó el coño de la boca y le mamó las tetas, lamió sus areolas... Luego le soltó las manos, se metió entre sus piernas y le comió en coño. No sabía donde lamer y chupar, pero Pilar, la iba a escolar. -El clítoris, guarrilla, lame y chupa el clítoris. La monja, lamió y chupó... En unos minutos se corrió cómo una cerda. Pilar, al acabar de correrse, le dijo: -¿Te gustó beber de una mujer? -Mucho, pero me siento sucia. -¿Nunca bebiste la leche de un hombre? -¡Nooo! -¿Se la quieres mamar a mi hermano? Yo se la mamo. -¡¿Tienes relaciones carnales con tu hermano?! -Si, follamos cuando tenemos ganas. -¡Ese es un pecado capital! Pilar le quitó hierro al asunto. -En todo caso sería un pecado de pueblo. -¡Con esas cosas no se juega! -¿Te apetece un trago, guarrilla? Sor Anabel ya estaba liada. -¡¿De leche?! Pilar, rompió a reír. -No, mal pensada, ese trago si te apetece lo tomas más tarde. Se levantó. De una alacena quitó una botella de vino quinado, y metió dos cálices de plata con él. Se volvió a sentar sobre la alfombra y le dio uno: -Toma. -Gracias. Ya estaban contentas cuando llegó el cura y las encontró en pelota picada. -¡Vaya, vaya, vaya! ...
... Ganaste, Pilar. ¿Cómo la sedujiste? Pilar miró para su hermano, un treintañero, más largo que un día de mayo y feo cómo una polla arrugada, y le dijo: -Me debes el vestido, los zapatos y el bolso que yo elija. La monja, molesta, dijo: -Solo era una apuesta entre dos pecadores. ¡Qué bajo he caído! El cura, se acercó a ellas y le dijo a la monja: -Perdone, sor Anabel, pero la deseaba tanto que tuve que emplear a mi hermana. -¿Le gusto, padre Matías? -Más que al obispo los culos. A la monja la sorprendió la comparación. -¡¿El obispo...?! -Sí, hermana, sí. En la Iglesia el que no se corre vuela. -No lo entiendo. -Que el que no folla se droga, o hace ambas cosas. Son muy pocos los puros y somos muchos los putos y las putas. -¿Hay mucha monja pecadora? El cura ya se pusiera cachondo. ¡Cualquiera no se ponía cachondo teniendo aquellos dos monumentos delante! Le respondió: -Mucha, hermana, mucha. El cura se quitó la sotana. Su piel era blanca cómo la leche, y para que engañarnos, cuerpo de gimnasio no tenía, y su polla, su polla era una birria. La tenía salchichona, sí, salchichona, pues era cómo una de esas salchichas que vienen en paquetes de seis y son delgadas cómo dedos. A la monja le pareció un pollón. -¡Jesús, qué grande! El cura se dio cuenta de que era la primera que veía. Pilar, se calló, es más, cogió la polla y se la mamó a su hermano metiendo todo dentro de su boca, polla y pelotas. Al cura le encantaba. Al ...