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Peripecias campesinas eróticas
Fecha: 13/04/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... podía hacerme llegar ropas nuevas mochila, saco y demás pertenecías todas nuevas que irían a su cargo , y por supuesto como corredor de seguros una buena compensación económica por el percance pero hasta el Martes no podía hacer nada, O sea que disfrutara del pazo y de la presencia de su familia, y que no me preocupara mucho pues estaban todos un poco atolondrados. No había otra forma de arreglar aquello, por lo cual me armé de paciencia y dispuse a seguir las instrucciones de las anfitrionas que pronto me sentaron en un escaño y ante un chocolate con pastas gallegas, mientras la Lola, la madre en voz en grito decía:- Pues está armado el puñetero¡ y dale que te pego con la cantinela, puesto que Bartolo se dejó notar por el estrecho pantalón y que no llevaba calzoncillo. Tras la merienda me subieron a lo que iba a ser mi habitación por unos dias, y a cuyo acomodamiento subió en tropel media familia, menos la Lola, que solo utilizaba la planta baja. No había manera de estar tranquilo y en la intimidad en aquella casa llena de trastos religiosos y otras fruslerías. Eché una larga siesta de la cual me levanté para la cena, teniendo como vecina de escaño a la Lola que me palmeaba el muslo y disimuladamente calibraba el paquete que hacía el Bartolo, y repetía la salmodia “pues si que está armado el puñetero” y se relamía de gusto. Catalina la disculpó aduciendo que a veces perdía la cabeza, pero que era muy servicial y cariñosa, eso ultimo sí que debía serlo, pues al final ...
... se debió quedar prendada de mi rabo que bajo la mesa lo tanteo cuanto quiso. Cuando ya estaba a punto de meterme en la cama, vino Azucena y por gestos, y como buen fraile que era, tal y como recogía mi documentación, había que rezar el rosario de vísperas, y allí me vi sobre el reclinatorio rezando el rosario, mientras la descara Azucena me metía mano al paquete y sonreía … la muy cuca también sobre otro reclinatorio mostraba el culo al descubierto, redondito y sensual y hacía que mi mano resbalase por él hasta la curva peligrosa de poder tocarle el chumino. En esa aproximación estaba mientras rezaba el rosario, cuando apareció Catalina, para echar de la habitación a su hermana y pedirme disculpas por su comportamiento, pues estaba algo trastornada y no debía ir más allá de donde ella indicara. El caso es que la Azucena me había enrabado bien al meter su mano por debajo del camisón de su difunto padre y comenzar una medio paja dándole biela al Bartolo, cuyo estado no le pasó desapercibidos a Catalina que me dejó con mis ensoñaciones. No tardó mucho en venir a la habitación Manoliño acompañado de Azucena, interesados en medir las pollas de una y de otro, y de hacernos unas pajas para ver hasta donde llegaba la lechada, la medición la hacía Manoliño y la paja Azucena, en ambas modalidades y gracias la buena mano, mejor dicho a las dos manos de Azucena el pajote no salió en dirección horizontal , sino vertical para sorpresa de Manoliño y delicia de Azucena que abría ...