1. Peripecias campesinas eróticas


    Fecha: 13/04/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... la boca para ver cuando se despegaba del techo abuhardillado.
    
    Mañoliño se fue con el rabo entre las piernas ensimismado en como vencerme la próxima vez,
    
    Al final llego la tranquilidad y el sueño.
    
    A la mañana siguiente bien temprano apareció Azucena, en paños menores, y con el frente de su braga recortada dejando al aire su perlado felpudo y unos buenos labios vaginales que debía ser un gusto chupar.
    
    Pero se conformó con que restregara mi mano por su entrepierna y le encalmara un pulgar mientras le chupaba las prietas y picudas tetas y ella masajeaba a Bartolo, con ardor y pasión. Cuando creyó que estaba satisfecha, dio por terminado el rosario y la movida erótica religiosa. Con lo buena que estaba algo flacucha, pero desde luego desaprovechada. Debía ser Manoliño la fuente y el sujeto de juegos.
    
    Este no tardó mucho en dejarse ver, con la idea que volviéramos ha comprobar cuan de caudalosa era nuestra lechada, y para ello pretendía que nos hiciésemos uno al otro una paja para que hubiera pocas trampas.
    
    Bartolo que ya estaba en pleno ardor desde la noche anterior, y ya no digamos con las lamidas de Azucena para despedirse después de sus ajetreos pajeros, tenía el príapo como un surtidor que solo espera que le abriesen la espita.
    
    El muy cuco hacía como que me pajeaba sin mucho ardor, pero a Bartolo con que le tocasen un poquito ya estaba, por lo cual en un descuido pillé a Manoliño por banda le cerré la nariz y le metí a Bartolo en la boca de pellonazo, ...
    ... este fue verse con todo aquello en la boca, nunca se lo había imaginado, y revolvía boca y lengua, y pronto le inundé de leche merengada. Al pobre casi le ahogo, cuando levanté la cabeza le caían además de churretones de leche unos lagrimones del mal trago que pasó. Para compensarle me puse de rodillas y le hice una buena mamada, lo cual agradecía con ardorosos ayes que culminaron en una lechada de buena consideración.
    
    Con las churras mojadas y descansando en la cama, acudió la “mudita” a rebañar los restos y a poner en orden nuestras pollas, que requerían estar presentables para la sesión de la tarde noche.
    
    Intrigado por tanto misterio, me acerqué Catalina que no parecía estar muy receptiva, a diferencia de Azucena, que enseguida le mostraba a su impedida madre la buena herramienta que me gastaba, de la cual la mamá ya había tomado medidas y hasta había sobado por debajo de la mesa durante la comida.
    
    Al caer la tarde, me llevaron por un lado pasillo de la planta baja, hasta la habitación con una enorme cama en la cual Catalina se encontraba atada a una especie de cruz en X de cartón, en la cual se revolvía diciendo no te entrego mi cuerpo, pero si es la voluntad de Dios sufrir tu violación como martirio me entrego contra mi voluntad.
    
    Estaba claro que en aquella casa les faltaba a todos un hervor.
    
    Al pie de la cama la madre y cada lado los hermanos, los cuales se levantaron prestos para ponerme en pelotas y poner a Bartolo en posición de firmes, cosa que medio ...