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Una relación imposible
Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Gargola, Fuente: CuentoRelatos
... miradas furtivas eran continuas y aprovechábamos cada momento para intentar estar juntos, bien en la piscina o en cualquier otro lugar, pero siempre con la máxima discreción, aunque todos aquellos escarceos sólo eran tocamientos que únicamente servían para excitarnos y desearnos más todavía. A mi me gustaba masturbarle y ver como disparaba su simiente, mientras sus dedos me llevaban a mí al clímax. Entre escarceo y escarceo, mi tía seguía recibiendo su ración salvaje de sexo y la envidiaba por ello, dado que yo tenía que conformarme con migajas, siempre intentando encontrar el momento oportuno para obtenerlas. En ocasiones buscábamos alguna excusa para ir a casa de mis padres. Cuando no podíamos estar juntos, cada momento y cada imagen vivida se agolpaba en mi mente y me ponía muy caliente y eso me llevaba a masturbarme. Principalmente lo hacía durante la siesta y por la noche. Una noche, después de cenar me subí a mi habitación a masturbarme sabiendo que no iba a subir mi tío porque no era el momento propicio por el riesgo que comportaba, sin embargo, al cabo de diez minutos lo vi aparecer en la puerta. Yo aún estaba en el baño lavándome los dientes cuando entró. Me deseaba tanto como yo a él y necesitaba estar conmigo. Me besó apasionadamente y su erección se hizo notar rápidamente en mi vientre. Éramos como dos adolescentes (al menos yo lo era) buscando el momento para darse placer a escondidas. Nuestras manos exploraban cada rincón de su pareja, intentando ...
... encontrar uno nuevo. Sus dedos se introdujeron en mi vagina queriendo arrancarme un orgasmo y mi mano masturbaba su pene bien dilatado. Seguimos así un rato. Era un momento en el que el peligro era mayor. Podían subir mis padres o mi tía en cualquier momento, por tanto, intentábamos acelerar las acciones. Mi orgasmo no tardó en llegar, dada la calentura de mi sexo y la experiencia de sus dedos. Cuando me repuse seguí con el movimiento de mi mano masturbándole a él. Con un beso y un poco de presión en mis hombros, me animó a bajar y arrodillarme para meterme su falo en la boca. Lo tenía delante apuntando directamente a mi cara y me maravillé. Lo lamí y lo introduje en mi boca, sin embargo encontraba dificultades para albergar semejante pedazo de carne, aunque lo intentara con ahínco, pero no por ello dejaba de mamar con fruición. Cogí la base del tronco mientras devoraba la verga hasta que sus gemidos me advirtieron del inminente orgasmo que llenó mi boca y mi cara de semen. Afortunadamente nadie subió en ese momento y cada cual nos dirigimos a nuestra habitación para no levantar sospechas. Cada día que pasaba necesitaba más desesperadamente sus caricias, pero quería que fuera algo más que eso. Deseaba que nos explayáramos. Nada de aquí te pillo, aquí te mato. Quería follar sin contemplaciones y sin tener que estar pendiente de si venía alguien y nos pillaba. Busqué una coartada y dijimos que íbamos al centro comercial. Yo quería comprarme algo de ropa y me pareció la ...