1. Una relación imposible


    Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Gargola, Fuente: CuentoRelatos

    ... excusa perfecta.
    
    Hacía un calor de mil demonios y no apetecía en absoluto salir de casa, de modo que a nadie en su sano juicio se le ocurriría acompañarnos. En vez de ir al centro comercial nos dirigimos a su casa.
    
    Ya habíamos hecho el amor varias veces, dos en el chalet y otra en mi casa, y todas maravillosas, encontrando en cada una de ellas sensaciones más placenteras cada vez, pero aquella tarde lo deseaba fervientemente. Fuimos, por tanto a su casa. Por aquel entonces no disponíamos de aire acondicionado, sólo podíamos recurrir a los ventiladores, que al menos, mitigaban en menor medida el calor. Cuando me encontré en su nido del amor, pensé que por aquella cama habrían pasado muchas mujeres, pero, al mismo tiempo consideré que en ningún momento vi que desatendiera a mi tía. La quería. El resto eran aventuras para satisfacer unas necesidades sexuales fuera de lo común.
    
    Como decía, aquella tarde yo tenía la libido por las nubes y deseaba follar sin miramiento y sin la necesidad de preocuparme de interrupciones inesperadas. Él me besó cogiéndome la cabeza por detrás. Yo le correspondí con el beso. Nuestras lenguas se encontraron y se entrelazaron, nuestras manos iban desprendiendo la ropa del otro hasta que quedamos completamente desnudos. Seguimos con los besos y caricias en la cama. Su lengua se introdujo en mi sexo proporcionándome un placer sublime que me arrancaban gemidos de puro goce. Mi primer orgasmo no tardó en llegar. Unas convulsiones acompañaron al ...
    ... orgasmo haciendo que me retorciera como una serpiente.
    
    Después quise recompensarle del mismo modo. Me puse sobre él y mi boca albergó su miembro. Lo lamía todo. Era enorme. Mi lengua recorría todo el tallo de arriba abajo, me detenía en sus huevos introduciéndolos en la boca, primero uno, después el otro. Mi cabeza subía y engullía la verga proporcionándole una mamada que al parecer, estaba siendo satisfactoria. Mientras se la mamaba cogió mi culo y se lo encajo en su boca, de manera que quedamos los dos en un perfecto sesenta y nueve. Yo arriba tragándome un pilón de carne y él abajo recibiendo todos mis jugos vaginales. Estaba muy caliente. Necesitaba sentirlo dentro de mí, sentir su hombría, su dureza, su polla palpitante.
    
    Me incorporé y me senté sobre él ofreciéndole la visión de mi culo y, mientras yo le cabalgaba, él se recreaba apretando mis nalgas. Después me dio la vuelta y quedé frente a él. Ahora podía ver todos mis gestos de placer. Seguí cabalgándole en tanto él jugaba con mis nalgas. Su dedo hacía incursiones en el agujerito. No lo introducía, pero me daba masajes y hacía mención de introducirlo para que la acción me provocase más placer. No pude aguantar y me corrí gritando y jadeando como nunca, liberando todo el entusiasmo acumulado. Podía hacerlo sin reservas y sin tener que reprimir mis gemidos ante aquel placer divino. Las convulsiones de mi vagina provocaron que él tampoco pudiera contenerse y rápidamente me apartó de encima para no correrse dentro de ...
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