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El padre sabía de rectitud, la hija sabía latín
Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... morritos. -Tan grandote y tan miedoso. -¿Qué haces con mi calzoncillo en la intimidad? ¿Te lo pones? Olga lo besó en la mejilla. -Lo huelo. Aniceto miró para su hija cómo si fuera un bicho raro. -¡¿Te excita oler calzoncillos?! -Y bragas. -¿Te excita el olor a meo? -El olor a meo, las raspitas... Todo eso me moja el coño. -¡Qué cerda! -Cómo también me moja el coño cambiar tu cama. -¿Y eso a qué se debe? Se sentó sobre su polla, que ya estaba dura. Se movió de atrás hacia adelante, y le dijo: -A que al pajearte te limpias la leche a las sábanas blancas y en ese lugar quedan de color amarillo. A veces lamiendo tu leche seca me toco y me corro. Aniceto, no se escandalizó. Dejó que su hija siguiera frotando el coño con su polla. En sus interrogatorios a sospechosos de delitos sexuales oyera de todo, mas nada tan excitante cómo lo que le había dicho su hija... Pero tenía que ejercer de padre. -¡La madre que te parió! ¡¡Estás enferma!! ¡¿Desde cuándo haces esas cosas?! Olga, tenía carita de ángel, pero llevaba una diablesa dentro. -Mejor que no sepas cuando empecé. Tienes la polla dura cómo una piedra. Lo besó en los labios. Aniceto se la quitó de encima. -¡Vaya guarra que estás hecha! ¡¡Chilla si te sale del coño pero a mí no me perviertes!! Olga, de pie, en frente de él, le preguntó: -¿Eres de piedra, Aniceto? -¡Ojalá lo fuera! -Entonces hablemos. ¿En quién piensas cuándo haces una paja, Aniceto? A ...
... Aniceto, ya le llegara, más que nada porque su hija tenía un polvazo, y el anterior roce de su coño con su polla lo había puesto malo, malo, malito. -¡Olvídame! -No te las des de santo que no lo eres. El cabreo de Aniceto había desaparecido, momentáneamente. -Nunca dije que lo fuera. Olga sintiera la polla de su padre en su coño y quería sentirla otra vez, pero dentro. -Yo siempre pienso en la misma persona. Aniceto la vio venir. -No quiero saberlo. -Pienso en ti. -¡Te dije que no quería saberlo! -Pues ya lo sabes. -¡Ayayay que al final te voy a tener que callar la boca! Olga, ya iba de sobrada. -¿Metiéndome la polla en ella? ¡Me encanta mamar pollas! A Aniceto le dio un arrebato de padre. -¡Tira para cama, Olga! Olga, seguía desafiando a Aniceto. -¿Vienes conmigo? -¡Tira para cama! O... La voz de Olga salió de su boca cargada de sensualidad. -¿O qué? ¿Me vas a dar en culo? A Aniceto lo traicionó el subconsciente. -No lo descartes. ¡Ya no sé ni lo que digo! Olga, se puso mimosita. -¿Me pongo otra vez sobre tus rodillas? Aniceto cogió la escopeta. -¡Tira para cama, hija de un demonio! -Está descargada. Cogió la escopeta por los cañones. -¡Pero tiene culata! Lo enredó de nuevo. -Aún no cené, Aniceto. Aniceto puso la escopeta donde estaba. -Pues cena. ¡Pero ni se te ocurra decir una palabra más subida de tono! ¡¡Y mucho menos acercarte a mí!! -¡A qué chillo! Aniceto se echó las ...