-
El padre sabía de rectitud, la hija sabía latín
Fecha: 30/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... manos a la cabeza. -¿Cómo llegamos hasta aquí, hija? ¡Qué vergüenza, Dios mío, qué vergüenza! -Vale, no te tiento más. Se ve que le tienes miedo al infierno. -¡No me jodas, Olga! El único infierno al que le tengo miedo es al de la enfermedad. A ver si te cabe en esa cabecita que un padre y una hija no pueden tener relaciones carnales. -¿Y masturbarnos juntos? Aniceto ya estaba desesperando. -¡¡Nooo, carallo, nooo!! Olga, sacó el pollo frío del horno, se sentó a la mesa delante de su padre y comenzó a comerlo con las manos. La boca y las manos se le comenzaron a llenar de grasa. Las moscas acudían a su cara cómo si estuviese comiendo miel. Las apartaba a manotazos. Para limpiar la mano derecha, antes de echarse un vaso de vino, se chupó el dedo gordo y después los otros cuatro de menor a mayor mientras miraba a su padre a los ojos. Se echó el vaso de vino y se lo bebió, Aniceto, al ver tanta provocación, no pudo evitar la pregunta. -¿Qué te hicieron en el reformatorio para acabar siendo... Siendo cómo eres? Olga, le llamaba al pan, pan, y al vino, vino. -¿Siendo tan puta? -Sí. -¿Seguro que quieres saberlo? -Sí, y quiero saber los nombres de quienes te pervirtieron. ¡Me los voy a cargar a todos! -Anota, Aniceto, anota: El juez que me metió dentro, tu teniente, el cura... ¿Sigo? Aniceto se negaba a creerla. -¡Mientes! -No miento, Aniceto. El juez tiene un antojo en la polla. El cabrón del cura es un pervertido que me llevó un ...
... hábito de monja para follar conmigo. Al juez le gustaba meterme el mango del mazo untado de mantequilla en el culo mientras me follaba... El rebote que pilló Aniceto con su hija fue total. -¡Mientes más que hablas! Olga, besó a su padre en la boca. -¡Se acabó! Me voy para cama y si te atreves a venir a mi habitación que sepas que cuando menos sales con una pierna rota. Olga ya le perdiera el miedo. -Voy a ir, Aniceto. Mi coño se muere por tener tu polla dentro. Aniceto, sacó su genio. -¡Pues vente si tienes coño! -Lo tengo, y en este momento está mojadito. Aniceto, levantó la manopla, y le dijo: -¡Que hostia te metía, coño, que hostia te metía! Aniceto se fue a su habitación a planchar la oreja, pero a la media hora seguía despierto. Olga, vestida de monja y con la pistola reglamentaria de su padre en la mano, se acercó a la cama. Aniceto encendió la luz y vio a su hija, armada y vestida con el hábito de monja. Se incorporó, y le dijo: -¡¡Era verdad!! ¡Qué hijo de puta! A Olga, le importaba una mierda lo que pensara o dijera su padre. Apuntó con la pistola a su entrepierna, y le dijo: -¡O jugamos o te vuelo las pelotas! -Bromeas. Olga, puso cara de pocos amigos. -¿Me ves cara de bromista? -Tranquila, hija, tranquila. -¡Tranquilo murió cagando! Le acababa de dar a entender que era ella la que tenía la sartén por el mango. -¿Qué quieres que haga? -Siéntate en el borde de la cama. Aniceto, acojonado, hizo ...