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La ahijada seduce al padrino y a la madrina
Fecha: 01/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... cama donde dormía Anastasia. Tenía al descubierto las tetas, una pierna y parte de su pubis, un pubis con vello rubio. Me empalmé. Acaricié la polla muy suavemente. Anastasia abrió los ojos, vio que la estaba mirando y en vez de taparse se destapó del todo. Yo hice lo mismo. Anastasia vio la polla empalmada. Puso su mano izquierda sobre la teta izquierda y la derecha la metió entre sus piernas. Mirándome a los ojos y mirando mi mano subir y bajar por mi polla comenzó a masturbarse. A veces pasaba su lengua por los labios, otras se mordía el labio inferior, otras bajaba la cabeza y pasaba su lengua por los pezones y areolas y otras sacaba los dos dedos del coño, los chupaba y después acariciaba con ellos los pezones. A los diez o quince minutos aquello fue demasiado para mí. Sin poder evitarlo de mi polla comenzó a salir leche a raudales. La mano de Anastasia se movió más aprisa entre sus piernas. Su pelvis se levantó, sus ojos se abrieron cómo platos, se cerraron de golpe, luego apretó las piernas y se corrió mirando para mi con los ojos vidriosos y gimiendo en bajito. A la mañana siguiente desayunamos huevos con langostinos, fruta y café. Anastasia no paraba de mirarme cuando mi esposa no la veía. Tenía que convencer a mi mujer para que me dejara follarla, pero antes tocaba otra cosa, Surf, para lo que la guía balinesa nos llevó a la playa de Batu Bolon. Allí nos dieron las tablas. Yo ya había cabalgado algunas olas, pero en Galicia y con vela. En fin, que no hice el ...
... ridículo porque las olas eran pequeñas y porque Anastasia no hacía más que caerse de la tabla y mi esposa ni lo intentó. De vuelta, la guía balinesa nos llevó a una sala de masajes y se quedó a mirar, a mirar a Anastasia, a mi polla no le echó ni una mirada. Allí estábamos tumbados boca abajo en tres esteras, yo estaba en el medio, mi esposa a mi derecha y Anastasia a mi izquierda. Un joven balinés masajeaba a mi esposa y dos bellezas balinesas nos masajeaban a Anastasia y a mí... Cuando nos dieron la vuelta ya mi esposa estaba cachonda, lo noté en que cerró los ojos cuando el joven masajeó sus ingles, esto, unido al olor a jazmín del aceite y a los dulces gemidos de Anastasia hicieron que me empalmara. Mi esposa sonrió cuando mi masajista masajeó mis huevos y masturbó mi polla, y sonrió cuando vio a la otra balinesa masajeando las tetas de Anastasia, y volvió a sonreír cuando el joven balinés masajeó las suyas. Mi esposa no era mucho de gemir, pero empezó a hacerlo cundo dos dedos del balinés se metieron en su coño. No iba a ser él el que la masturbara, iba a ser ella la que lo hiciera moviendo su pelvis hacia arriba, hacía abajo y alrededor. Luego vi cómo Anastasia, le cogía la cabeza a su masajista, la besaba con lengua y después le llevaba la boca al coño mientras miraba para la guía balinesa. La otra balinesa, masturbando mi polla muy lentamente, la metió en la boca y me la mamó. El balinés sacó su polla, una polla pequeña, pero más gorda que la mía. Mi mujer ...