1. La ahijada seduce al padrino y a la madrina


    Fecha: 01/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... lamida.
    
    En diez años no la sintiera gemir tanto. Sus gemidos aún excitaban más a Anastasia, y a mí ya ni te digo. Me arrodillé detrás de mi mujer y le lamí el coño. La lengua llegó pringada de jugos al ojete. Se le abría y se le cerraba esperando a que mi lengua entrara en el agujero... Se lo follé con la lengua. Los gemidos de las dos ya eran escandalosos... Le clavé la polla en el culo de una sola estocada. No dijo palabra, tenía la lengua ocupada. Unos cinco minutos después, en la habitación de al lado volvimos a oír aquella voz dulce, sensual, diciendo: "¡I´m coming!". Anastasia le cogió la cabeza a mi mujer y moviendo la pelvis alrededor y mirándome a los ojos, dijo:
    
    -¡Me corro!
    
    Sus ojos se cerraron y no los abrió hasta que acabó de correrse. En ese momento, mi mujer, se incorporó, le giré la cabeza, besé su boca llena de jugos. De su coño salió un chorro de meo que bañó a Anastasia y después una corrida pastosa que recogí en la palma de mi mano, froté en su espalda y después lamí.
    
    Quedé con la polla flácida. Ellas también estaban boca arriba recuperando el aliento. Sonó el celular de Anastasia. Era su padre. Le contó cuatro mentiras mientras se secaba el meo con las bragas y después le colgó. Esa noche ya no volvimos a follar.
    
    Al día siguiente la guía balinesa nos trasladó a Ubud, a otro complejo hotelero con tres camas. Allí íbamos a visitar el bosque de los monos, el palacio y el mercado. La guía nos dejó comiendo. Al regresar al hotel sentimos ruidos ...
    ... en el baño, fui a ver pensando que sería algún macaco, pero no, no era un mono, era la guía balinesa, estaba recostada dentro de la bañera y sobre el agua flotaban cientos de pétalos de diferentes flores. Parecía una diosa esperando a que la desvirgaran. Mi esposa me preguntó:
    
    -¿Y esta que hace aquí?
    
    -Vamos a tomar algo. Déjalas solas.
    
    -¡¿Qué sabes tú que yo no sepa, calamidad?
    
    -Que quieren estar solas. Vi cómo se besaban en los arrozales.
    
    Anastasia, desnudándose, nos dijo:
    
    -Podéis mirar, pero es lesbiana, no puedes hacer nada con ella, padrino.
    
    Mi esposa y yo veíamos el baño desde la cama. Vimos cómo Anastasia, desnuda, se metía en la bañera. La guía balinesa se levantó. Tenía el coño con pelo de rata, o sea, no era tupido. Sus piernas eran delgadas, su cintura estrecha, sus caderas anchas y sus tetas cómo naranjas de Valencia.
    
    Con una esponja, a la que echó gel, le enjabonó el cuello, los hombros y las tetas, luego sus manos masajearon las tetas de Anastasia mientras le sonreía, después le enjabonó las nalgas, las piernas y el coño y le dijo palabras que no llegué a entender. Después le frotó con las manos las nalgas y las piernas, Anastasia, se sentó en el borde de la bañera. La guía balinesa le beso los pezones, le mamó y acarició las tetas... Hacía todo muy despacito, era como si quisiera que aquel polvo durase horas.
    
    Mi mujer y yo estábamos con las espaldas apoyadas a la cabecera de la cama, me sacó la polla empalmada y comenzó a menearla con ...
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