1. Eva y su hijo Abel


    Fecha: 01/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel Vera, Fuente: CuentoRelatos

    Me llamo Eva. Igual que los demás nombres de esta historia, no es el verdadero, pero, total, no creo que estéis leyendo esto por la precisión. Vivo en una localidad que no sé si es más que pueblo, pero menos que ciudad y que tuvo mucha más población y ahora es de esa España vaciada que sale de vez en cuando en la tele.
    
    Mi marido es de un pueblo que sí reconoce serlo. Llevamos casados ya muchos años, y la rutina es la normal, ahora que mi hija y mi hijo se han ido fuera a estudiar, y no hacemos demasiado. Cuando vivía mi madre tenía más ocupación, pero ahora, lo confieso, no hago casi nada de provecho. Yo creo que eso me da las migrañas. Que a lo mejor son dolores de cabeza nada más, que a veces me han dado hasta como mareos, yo creo que de los nervios, y aquella noche me dolía bastante la cabeza, no para irme a acostar, pero sí para estar molesta y sin ganas de nada.
    
    Era final del verano, mi hijo Abel estaba con nosotros antes de volver a la universidad, y mi hija estaba con unas amigas (la verdad es que creo que estaba con un novio, pero no sé). Bueno, pues estábamos a final del verano y en el pueblo de mi marido había fiestas, como siempre. Como siempre íbamos allí a comer con la familia, ver el baile, que a mí me gustaba, pero mi marido nunca me sacaba, y sólo animábamos a los niños pequeños de la familia a que salieran, y así me podía mover un poco yo, si no, qué vergüenza. De todas formas, mi marido estaba desaparecido, yo suponía que en el bar.
    
    Me enrollo de ...
    ... mala manera. Había también aquel año un desfile de carrozas, como se habían hecho en el pueblo hacía muchísimo tiempo, y estábamos en la calle esperando que pasaran, comentando los disfraces, lo bien que resultaba, lo ingenioso del tema... La verdad es que aquella fantasía me gustaba.
    
    De no ser por el dolor de cabeza que me tenía medio de mal humor, lo hubiera pasado mejor. Pero, en fin, cualquier cosa es buena para distraerse. Abel estaba detrás de mí, no había mucho sitio en la acera, y yo me quejé algo del dolor. Abel me sujetó por los hombros y me dio un masaje corto, que la verdad es que me sentó muy bien, me sentí más relajada. Era una sensación rara la de que me tocaran, porque mi marido (que se llama Adán) hace ya mucho que ha decaído en sus atenciones conmigo. Quiero decir que no follamos. No sé si se ve que el tema me molesta, ¿verdad? Entiendo que pasa el tiempo y no se puede esperar tener el mismo ímpetu que cuando éramos jóvenes, pero yo creo que no estoy muy mal, siempre he tenido buen tipo, no me considera guapa de cara, pero mi cuerpo se mantiene bien, no tengo gorduras excesivas, una barriguita que yo considero hasta atractiva... en fin, que ya veis que me pongo a desvariar.
    
    Abel me dio el masaje y a mí se me arregló algo el cuerpo, me empezó un calorcito agradable que fue a parar de los hombros a mi vagina. O a mi chocho, vamos. Que no sé expresarme sino así, o doy vueltas o entro por la puerta para adentro con la caballería. Me iba y venía el calor que ...
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