1. Sexo con una escort de Madrid


    Fecha: 04/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... vulgar. Como así pude comprobar tan sólo unos minutos después.
    
    Le dije que se sentara mientras me colocaba una ropa casual para estar más cómodo. Ella se quedó con las piernas cruzadas ojeando el periódico de la mañana. La miraba desde la habitación, observé como se quitaba la chaqueta y se quedaba tan sólo con una blusa malva que permitía adivinar unos pechos turgentes. Su cabello era castaño claro, largo, sedoso, bien cuidado, y no pasaba de los treinta.
    
    Lo cierto es que de lo nervioso que estaba, casi pensé en decirle que se fuera. Pero era sin duda la chica de mis sueños, a pesar de saber que era una escort.
    
    Volví al salón casi como un colegial, le pregunté si deseaba tomar algo, ella asintió con una pregunta. ¿Un poco de vino si me acompañas tu?. No me negué. Ni mucho menos. Así que en dos minutos cada uno sostenía su copa saboreando un rioja .
    
    Me puso muy caliente
    
    Comenzamos a charlar, conocía muy bien a mis amigos y también empezó a contarme sus gustos sexuales. Lo hacía con pelos y señales, pero de una manera tan natural, que me daba confianza y a la vez que me excitaba.
    
    Mientras hablaba rodeaba la copa con su lengua, de una manera lasciva. A la vez que se desabrochaba poco a poco la blusa dejándome entrever un precioso sujetador negro. No paraba de moverse encima del sofá. Se descalzó y al cruzar sus preciosas piernas me iba calentando al ver como su liguero también negro desembocaba en lo que sería un coño que pronto me iba a dar más de una ...
    ... alegría.
    
    Cada vez estaba más cerca de mi. Hasta que de repente se levantó. Dejó caer su falda a la vez que se quitaba la blusa. Era una verdadera diosa. Un cuerpo perfecto y una sonrisa pícara deslumbraban en la habitación. Yo me estaba excitado de sobremanera. Ella se dio cuenta, las escots de lujo no son precisamente tontas. Así que dio un paso y se sentó encima de mi.
    
    Comenzó a besarme mientras que a la vez que se quitaba el sujetador, me acariciaba el pelo, la nunca y hacia lo posible para quitarme la ropa.
    
    Como no lo conseguía decidí levantarme y quitármela yo. Ella aprovechó para ponerse de rodillas en el suelo una vez que se hubiera quitado el tanga que llevaba. Y sin mediar palabra me la agarró mientras me dedicaba una sonrisa. No tardó en acariciarla, para en cuestión de segundos comenzar a lamerla, a chuparla, poco a poco, hasta que no sé cómo consiguió metérsela entera en la boca. De vez en cuando soltaba alguna arcada, pero ella continuaba a la vez que se acariciaba su clítoris. También estaba caliente, deseosa de disfrutar. Loca porque la hicieran gozar. Y yo concentrando en sus excitantes movimientos que hacía con la boca en mi polla. Succionaba, chupaba, la ensalivaba, sabía que no podía parar, hasta que de tanto tiempo sin sexo, le solté todo mi esperma dentro de la boca. Ella gemía mientras se lo tragaba, limpiaba toda mi corrida con la lengua y me miraba mostrándome como se lo bebía con sumo placer.
    
    Después se tumbó en el suelo boca arriba, sin parar de ...