1. Cómo descubrí que soy un poco puta


    Fecha: 05/05/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... también enfadada conmigo misma, estaba comiéndole la polla a Chris en el cuarto de Raúl, pero también realmente quería hacerlo, estaba disfrutándolo, esta sensación que tenía en el cuerpo de adrenalina, el sentirme sucia, el sabor de su polla recorriéndome el paladar, la sensación de chuparle los huevos, y el olor a sexo… Era algo que necesitaba, estaba jodidamente cachonda.
    
    Mientras le estaba chupando la polla, soltó un comentario degradante, me comentó que estaba siendo una «buena perrita» y sacó su teléfono móvil para grabarme mientras movía de arriba abajo mi cabeza y le lamía con dedicación su pene. Me sentí denigrada, utilizada, sabía que ese vídeo lo acabarían viendo sus amigos, que se jactaría que aquella victoria siempre, pero no pude evitar disfrutar de aquello de algún modo… ser cosificada de esa manera tan burda, era pura fantasía que me ponía muy cerda, quería sentirme más y más usada, así que levante la cabeza y sonreí a la cámara, «¿quién es tu amo, perrita?» pregunto Chris en ese momento, la adrenalina subió por mi cabeza, no importaban las consecuencias, me daban igual, era suya y de pronto, me sorprendí diciendo «tú y solo tú eres mi amo», «buena perrita, ahora sigue» pudo decir Chris en medio de un semigemido, se lo estaba gozando.
    
    Me puse más cachonda si podía y me propuse vaciarle los huevos, me separé levemente para hacerme una coleta rápida y bajé rauda a seguir jugando con su glande sobre mis papilas gustativas.
    
    De pronto, la puerta se abrió ...
    ... y Chris gritó «¡¿Raúl tío, no ves que está ocupado?! «. Pude notar un titubeo y sentí desde donde estaba, de espaldas a la puerta, como el corazón de Raúl se rompía en mil pedazos, y me dio vértigo, un vértigo como nunca había sentido, y no paré, seguí, seguí comiéndole la polla a Chris delante de su amigo, del amigo que había estado tratando como una zorra mientras él había estado tratándome tan bien, me quería para aquella noche y quien sabe si para algo más. Posiblemente una oportunidad de tener algo estable con alguien por primera vez en mucho tiempo, y allí me quede, decidiendo ser una guarra, decidiendo denigrarme y entregarme al tío que quería hacer de mi un objeto. La puerta se cerró otra vez, esta vez más despacio de lo que la que había cerrado yo en un ataque de libido e ira sexual… Estaba allí de espaldas a la puerta, y la vergüenza no me permitió girarme, la vergüenza me empujó hacia adelante.
    
    Le miré con una cara entre desafiante y excitada. Chris, me sonrío y me guiño un ojo. Subí hacía él y me recosté de rodillas sobre sus piernas. Él me apartó el tanga y me penetro con su vigoroso pene, recostada de aquella manera, comencé a moverme en un vaivén, le quería más dentro, quería sentirle más profundo, que me doblegase.
    
    Y vaya si lo hizo, tras un rato en aquella posición, me empujó a un lado, y me arranco el tanga de un tirón, «Perrita, prepárate para recibir duro».
    
    En ese momento paso todo muy rápido, primero me azotó con fuerza, tanto que supe que al día ...
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