1. Quiero ser tu secreto mejor guardado, papá


    Fecha: 15/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... volvió a sacudir, y luego le pasó la lengua alrededor de la corona, para después seguir mamando el glande sin dejar de sacudirla... Poco después se quitaba de encima y le decía:
    
    -Date la vuelta.
    
    Isidro se puso boca abajo y Rosa besó y lamió su nuca, su cuello, bajó besando y lamiendo su espalda, luego, lamiendo su culo, le cogió la polla y comenzó a ordeñarlo. Isidro gemía cómo una nena. Rosa tenía el coño cómo una piscina cuando metió la polla en la boca. La masturbó y la mamó hasta que Isidro soltó un chorro de leche en su boca, y otro, y otro, y otro... Leche que Rosa se fue tragando hasta dejarlo seco.
    
    Cuando Isidro se dio la vuelta ya tenía la polla flácida. La Rubia le puso el coño en la boca, Isidro le metió la lengua dentro y le echó las manos a las tetas. Rosa, poco más tarde, acariciando el clítoris y frotando el coño contra la lengua se corrió en su boca, sin estridencias, sin ruidos, sin temblores, solo gimiendo en bajito, cómo si tuviera miedo de que la oyeran.
    
    Al acabar de correrse, Isidro, la cogió por la cintura y le llevó el coño a su polla empalmada. La polla se deslizó por la raja de su culo, Rosa la cogió con la mano, la puso en la entrada del coño y echando el culo hacia atrás la metió hasta el fondo. Comenzó una serenata de besos donde bailaron las lenguas al ritmo de los movimientos del culo de Rosa, ahora pegado, ahora suelto, ahora, lento, ahora rápido, hasta que de nuevo sin estridencias, sin ruidos, si temblores, solo gimiendo en bajito, ...
    ... le bañó la polla de jugos. Isidro, sintiendo cómo el coño le bañaba y estrujaba la polla se lo llenó de leche.
    
    Con su polla dentro del coño, besándose tras los orgasmos, Isidro, le dijo:
    
    -Dámela.
    
    -¿Qué quieres que te dé?
    
    -Tu corrida.
    
    -También tengo en el coño la tuya.
    
    -Lo sé, dámela.
    
    -¿La prima te la da?
    
    -Sí.
    
    -¡Qué guarra! Yo nunca haría eso.
    
    -Me la da y se la como hasta que se vuelve a correr, dámela.
    
    Cambió de idea.
    
    -¡Ay, cómo eres! ¡¡Vicioso, que eres un vicioso!!
    
    Le puso el coño en la boca y el resto os lo podéis imaginar.
    
    Dos días después, a Isidro se le dio por ir a merendar al monte, ya que su esposa fuera de visita a casa de los padres. Estaba cortando un trozo de queso cuando vio venir a Angelines con una cuerda en la mano. Se paró delante él, y le dijo:
    
    -¡Comiendo a escondidas, ladrón!
    
    A Isidro ya le empezaba a caer gorda.
    
    -Ni que te tocara en una tómbola, mocosa.
    
    -¡A mí lo que me tocas es el coño cada vez que te veo con esa pinta de chulo de playa!
    
    -Habla bien, maleducada.
    
    -¡Yo hablo cómo me sale del coño, inglés!
    
    -Será cómo te sale de la boca.
    
    Se puso altiva.
    
    -¡¡Cómo me sale del coño!!
    
    Isidro se levantó, le quitaba cabeza y media. Mirando hacia abajo, le dijo:
    
    -A mi no me chilles... Y a ver si te lavas que hueles mal.
    
    Mirando hacia arriba con cara de mala leche, le espetó:
    
    -¡No te meto dos hostias porque te dejaría tonto y no quiero pagarte por bueno!
    
    Isidro no pudo evitar reírse. ...
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