1. Quiero ser tu secreto mejor guardado, papá


    Fecha: 15/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... Aquella cosita menuda y bajita lo acababa de amenazar. Se volvió a sentar y cambió de tema.
    
    -¿La cuerda para qué es, gatita?
    
    -¡Para colgarte cómo me sigues tocando el coño!
    
    La cuerda solía llevarse al monte para hacer un atado de leña y de otras cosas, pero ya no quiso saber que iba a hacer con ella.
    
    -Tienes mal genio.
    
    Ahora era ella la que lo miraba desde arriba.
    
    -Malísimo. ¡Hostia que pego familia de luto!
    
    -¿Se te pasaría el genio con un poco de queso, pan y vino?
    
    -¡No soy ninguna muerta de hambre, mamón! Me voy, me voy, antes de que se me acabe la paciencia.
    
    Con retranca, le dijo:
    
    -Vete, vete antes de que se te acabe.
    
    Se fue, tenía un culo respingón, y ojos en la espalda. Se giró y le preguntó:
    
    -¡¿Me estás mirando para el culo, maricón?!
    
    Le salió sin querer.
    
    -Si te lavaras, a lo mejor te miraba para él.
    
    -¡Para el chulo de playa me voy a lavar! ¡¡No te jode!!
    
    Se fue caminando con aires de marquesa.
    
    La tercera vez que la vio fue tres días después en el velatorio de un vecino. Isidro al salir de la sala donde estaba el féretro con el difunto, donde le diera el pésame a la viuda, fue a la cocina de la casa donde corría el vino, el jerez, el coñac, el ponche, el anís y el aguardiente. La vio con una copa de anís en la mano, estaba de pie, lavada, peinada, con un vestido limpio y calzando unos zapatos negros de tacón plano. Se fijó bien en ella. Su cabello, que creía marrón, era de color negro, sus tetas eran pequeñas, su ...
    ... cintura era estrecha... Angelines no era guapa, era guapísima y aquel vestido le hacía un cuerpo estilizado y muy sensual. Salió a tomar el aire a la puerta de la casa, la siguió. Angelines le dijo, con voz triste:
    
    -Qué corta es la vida, ¿verdad?
    
    -Sí, y no se debe desperdiciar ni un segundo. Estás para comerte.
    
    -Si estuviéramos en otro sitio te partía los morros.
    
    -Y yo a ti.
    
    Lo miró, y con cara de sorprendida, le preguntó:
    
    -¿Me las devolverías?
    
    -No, te los partiría de otra manera.
    
    -¿Cómo?
    
    -A besos.
    
    A Angelines, sin querer, se le escapó una sonrisa.
    
    -Te la estás jugando, inglés.
    
    -No creo.
    
    Se volvió a poner seria para decir:
    
    -Sabía que eras un chulo, pero no pensaba que lo fueras tanto.
    
    Isidro le dio un beso en la boca. Le cayó una hostia con la mano abierta que hasta el muerto debió oír el ruido que hizo. Volvieron a la cocina. Al rato llegó Camila, que fuera novia de Isidro, novia que abandonara para salir de la miseria. Se sentó al lado de Angelines. Tanto Camila cómo Angelines lo miraban y hablaban entre ellas. Se enteró allí mismo que Camila era la madre de Angelines y que nadie sabía quién era el padre. No se atrevió a hablar con Camila. Fuera muy grande la putada que la hiciera. Se despidiera de ella con un beso y un espérame y volviera casado y con hijos. Le pasó por la cabeza que podría ser el padre de Angelines.
    
    De niño, Isidro se pasaba el día en el monte, con los cerdos en el robledal, o con las ovejas, que criaban para ...
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