1. Quiero ser tu secreto mejor guardado, papá


    Fecha: 15/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... comer y para vender, y cómo la cabra tira al monte, seguía yendo para tumbarse a la bartola debajo de un pino, debajo de un eucalipto... Estaba tumbado debajo de un roble cuando oyó la voz de Angelines.
    
    -¡Pero tú nunca trabajas!
    
    Miró hacia arriba, estaba al lado de él con una cuerda y una hoz en la mano derecha. Le vio las bragas. No quiso ver más. Se sentó, y le preguntó:
    
    -¿Qué te dijo tu madre de mí?
    
    -¡Que eres un hijo de puta!
    
    -¿Y no te dijo nada más?
    
    -¡Sí, que eres un cerdo! Casi tan cerdo cómo el cabrón que la preñó y la dejó tirada.
    
    Lo que le había dicho significaba que él no era su padre. Se volvió a echar sobre la hierba, le volvió a mirar para las bragas, y le dijo:
    
    -Preciosa vista
    
    -¡¿Me estás mirando para las bragas?!
    
    -Sí, y debajo de lo blanco se intuye algo negro.
    
    Angelines, que vestía una camiseta blanca y una falda marrón que le daba por encima de las rodillas sin apartarse, le dijo:
    
    -¡Eres un sinvergüenza!
    
    Isidro le cogió una pierna. Angelina le puso un pie en el pecho.
    
    -¡Suelta o te aplastó, chulo de mierda!
    
    Ahora aún le veía mejor las bragas. Le acarició la pierna del pie que le pisaba el pecho, y le dijo:
    
    -Tienes unas piernas preciosas.
    
    -¡Y una hoz en la mano!
    
    -Y una cuerda con la que te ataba y te hacía de todo.
    
    Angelina parecía que estaba a punto de perder la paciencia. Apretó el pie con la sandalia contra el pecho.
    
    -¡Qué te aplasto, cucaracha!
    
    Le quitó la sandalia.
    
    -¿A qué sabrán tus ...
    ... tetas?
    
    Blandió la hoz.
    
    -¡Te estás jugando el físico!
    
    -¿A qué sabrá tu coñito?
    
    Se escandalizó.
    
    -¡Ay lo que dijo! ¡¡Qué cochinada!
    
    -¿Me dejas que te lo huela?
    
    Le puso el pie en la frente, tiró la cuerda sobre la hierba y levantó la hoz.
    
    -¿Quieres morir?
    
    Le quitó la otra sandalia.
    
    -¿Y el culo?
    
    No entendió lo que le quería decir.
    
    -¡¿Qué le pasa a mi culo?!
    
    -¿Me dejas que te lo huela?
    
    Le quitó el pie de la frente y le dijo:
    
    -¡Estás mal de la cabeza, inglés!
    
    -¿Y un beso? Deja que te de un beso.
    
    Angelines sacó la burlona que llevaba dentro.
    
    -¿En el culo?
    
    -Eso después, antes en la boca.
    
    Volvió la dura.
    
    -¡Antes muerta que dejar que me babees!
    
    Isidro miró para sus bragas blancas y vio una pequeña mancha de humedad. Quiso incorporarse y le puso el pie encima de la polla.
    
    -¡Quieto parado o te rompo los huevos!
    
    A Isidro se le puso dura y se lo dijo:
    
    -Me acabas de empalmar.
    
    -¿Y qué?
    
    Isidro se incorporó, la cogió por las piernas y la puso boca arriba sobre la hierba. Angelines tiró la hoz y lo abofeteó con las dos manos... Isidro le dio un pico y después le metió la legua en la boca, Angelines, se la mordió, lo cogió por los pelos, tiró de ellos, y poniendo cara de asco le dijo:
    
    -¡Déjame, cabrón!
    
    Isidro tiró la toalla. Se echó boca arriba, y le dijo:
    
    -Perdona, me dejé llevar por la pasión. ¡Es que estás tan buena...!
    
    Angelines se levantó, y le dijo:
    
    -¡Tengo edad cómo para ser tu hija, asqueroso!
    
    -Y ...
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