1. Mis dos princesitas


    Fecha: 15/05/2023, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos

    ... lo más rápido que puedo para calzar un bulón en la carrocería, sabía que mi hija podría ver mi pene asomando por mi pierna, algo que agravó la situación. Me estaba excitando. Pero Katia empeoró el asunto.
    
    -jajaja, ¡se te salió el pito! jajaja
    
    Esas cinco palabras desencadenaron una reacción en cadena en mi cabeza que realimentaba la otra cabeza, el pene drenaba sangre a presión por sus venas y lo puso erecto en pocos segundos, 23 centímetros asomaban con el glande rojo y brilloso de sombrero. No puedo describir la vergüenza que tenía.
    
    -jajaja ¿te lo meto adentro?
    
    -¡no!... ¡no lo toques!
    
    Un grito que me salió del alma.
    
    Me apuro a girar un filete del bulón para salir de abajo del auto.
    
    Mientras salgo del auto, intento con una mano meter la verga dentro del pantalón y de tan dura que estaba casi se me hacía imposible, pero lo logro. Katia enseguida acota.
    
    -jajaja, ahora entiendo los gritos de mamá.
    
    -Perdón, hija no fue mi culpa, perdón no lo pude evitar.
    
    -No pasa nada Pa, es algo natural, no tengas vergüenza, no es la primera vez que veo un pene.
    
    -No Katia, está mal.
    
    -Dale no pasa nada.
    
    No sé si me tranquilizó su naturalidad para hablar sobre sexo, nunca había pasado entre nosotros, no me podía imaginar a mi hija pensando en sexo, pero ya era una mujer y yo era consciente que ya había crecido. Así como había entrado al garaje se fue y me dejó solo, después de un rato empiezo a perder la erección, trataba de pensar en otra cosa, aunque no ...
    ... era tan fácil alejar de mi mente la imagen de una princesita rusa mirando mi pija.
    
    Mi esposa y mi hija llevan en su genética su descendencia ucraniana, son dos muñequitas rusas, rubias hasta la médula y las dos con ojos color del cielo, sé que soy la envidia de muchos amigos, pero algunos nacemos con esa suerte.
    
    Terminé de armar la suspensión del Mustang y me doy una ducha, mi mujer había regresado del trabajo y ayuda a Katia a terminar de preparar la cena. Vuelvo a ver a mi hija en la mesa del comedor mientras termina de poner los platos para la cena no la podía mirar a los ojos, todavía sentía vergüenza. Tatiana sirve la mesa y yo le pregunto cómo le fue en el laboratorio, sabía que tenían algunos problemas con el lanzamiento de un nuevo producto y estaba en guerra con un supervisor de planta con el que se llevaba mal, así que despacha en un largo discurso de quejas por unos minutos, mientras yo y Katia comíamos escuchando su descargo. Luego termina de hablar y nos pregunta, como para cambiar de tema y para no cansarnos con sus quejas.
    
    -y a ustedes ¿cómo les fue hoy? ¿Se aburrieron?
    
    -bien, estuve toda la tarde armando el Mustang
    
    -¿y vos Katia?
    
    -Lo ayudé a papá y le vi el pito.
    
    -Eh, ¿cómo que le viste el pito?
    
    -jajaja, sí, estaba abajo del auto y se le salió por una pierna del pantalón, justo cuando estaba levantando la suspensión, yo le pregunte si lo ayudaba a meterlo adentro de nuevo y me dijo que no lo toque, jajaja.
    
    -Jajaja sí no deja que otras ...
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