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Mis dos princesitas
Fecha: 15/05/2023, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos
... mujeres se lo toquen, sabe que es sólo para mí, jajaja Me quedé helado, nunca hubiera imaginado que a Tatiana no le molestara lo que había pasado con Katia y peor aún, que se lo tome como algo gracioso. No pude pronunciar una sola palabra, sólo atiné a esbozar una sonrisa. Después cambiamos de tema y seguimos hablando como si nada hubiese pasado, aunque las notaba a las dos más vivases en sus comentarios, se reían y cualquier cosa les parecía graciosa. Todo trascurrió con normalidad hasta que nos fuimos a dormir. Estando en cama con mi esposa empezamos a hablar y ella a interrogar sobre lo que sucedió con Katia, una situación que parecía que la excitaba. -Así que Katia te vio al gordito (así lo llama) -No fue nada, es que no la podía meter adentro, se escapó y tenía las manos ocupadas. -me imagino que conociéndote seguro que se te puso dura. -Bueno, pero no lo pude evitar. -jajaja ahora entiendo porque Katia te la quería tocar, lo mismo hubiera hecho cualquier mujer -peor fue cuando me dijo que te escucha gritar cuando estamos… -jajaja ¿Eso dijo? jajaja me imagino como se debe pajear cuando nos escucha. -No creo -¿Cómo que no crees? Un día estaba limpiando su habitación y le encontré un consolador, tenía huevos y todo. Como estaba sola en casa aproveché y me lo metí en el culo y lo volví a poner en el mismo lugar. -Estás loca, mira si se daba cuenta. -Que tiene, creo que lo dejó a propósito, sabía que se lo iba a usar. Me imagino que ...
... nunca imaginaste a Katia chupándotela -No, ¿estás loca? -jajaja, claro, claro, nuca lo imaginaste. Mira cómo te la puso El diálogo nos había calentado, ya la tenía la pija dura como una estaca, me le empieza a chupar y cuando termina no tardo en metérsela por el culo, no pudo evitar pagar unos grititos aunque yo trataba de taparle la boca con la mano. Hacía tiempo que no acababa con tanta fuerza, le llené el culo de leche. Al otro día no podía sacarme de la cabeza lo que hablé con Tatiana a la noche, todo lo que hablamos de Katia me carcomía la cabeza. Llego alrededor del mediodía a casa, Katia no estaba, supongo que salió con alguna amiga, sólo quería despejarme para empezar a restaurar el auto así que me voy a pegar una ducha rápida antes de empezar a trabajar. Ya en el baño me empiezo a duchar, mientras me enjabono juego un poco con la verga y de pronto escucho dos golpes en la puerta. Toc, Toc. -¡Me estoy bañando! -¡Pa, me estoy meando! -Espera un ratito, ya salgo. -Dale, dale que no aguanto. Antes de terminar de decir esto, veo que empieza a abrir despacio la puerta del baño. -¡No Katia! ¡No entres! Me estoy bañando -Dale, enseguida hago, miro para otro lado. Ya era tarde, estaba dentro del baño bajándose los pantalones para sentarse en el inodoro y yo parado en la ducha, desnudo y enjabonado, separado por una mampara de vidrio transparente, no me quedaba otra cosa que taparme el pene con una mano mientras ella orinaba. Era una ...