-
Mis dos princesitas
Fecha: 15/05/2023, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos
... me estaba partiendo la cabeza. Eligió dos prendas enterizas, creo que era lo de menos en esa circunstancias, después volvimos a casa, hablando de varios temas en el auto pero como si nada hubiese pasado. El día termino con normalidad, por lo menos a la mirada de mi esposa. El día siguiente era sábado y ninguno trabajaba. Me levanto temprano y salgo a comprar unos repuestos, ellas se quedan limpiando la casa y seguramente poniéndose al tanto de lo que les paso en la semana. Cuando llego a casa mi hija no estaba había salido con una amiga, su mejor amiga, sólo estaba mi esposa, la notaba particularmente contenta, pero no le pregunto nada y voy directo a la cochera para arreglar el auto. Cuando estaba cambiando una correa del motor, entra mi mujer y me comenta algo. -¿Te preparo algo para comer? -No, gracias. ¿De qué te ríes? -De nada, es que Katia me regaló algo. -¿Qué cosa? -Mira. Me da la espalda y se sube el vestido, como si nada me muestra el culo, separa los glúteos con las dos manos y puedo ver brillo de una joya en su ano. -¿Qué es eso? -¿Te gusta? Se lo saca del culo y me lo muestra, era como un tapón metálico cromado, con forma de peón de ajedrez en cuya base había una joya de vidrio rosado facetado como un diamante. -¿para qué te lo dio? -jajaja, me dijo que lo use para que no me duela cuando me la metes por el culo. -¿eso te dijo? -Vos pensas que es tonta, que cuando me escucha gritar no sabe que me la estás metiendo ...
... por el culo. La conversación me excitó, no aguante más, tenía la pija como un garrote. No digo más nada, la tomo de la cintura y con violencia la doy vuelta, la inclino y se la meto en el culo, pego un grito más fuerte de lo habitual, sabía que estábamos solos. Empecé a darle con fuerza, una y otra vez, ya casi cuando iba a acabar, me dice en voz baja. -Me dijo que nos quiere mirar. -¿Quién? -Quien va a ser, Katia. -¿Cómo que nos quiere mirar? -Cuando me la metes -Está loca -Me dijo que no te contara. -¿Qué le dijiste? -Que le voy a dejar un poco abierta la puerta de la habitación para que nos espíe. -Pero vos estás loca, -Dale, dejala que se entretenga un poco, que se saque le calentura, me vas a decir que a vos no te excita que nos mire. -¡No! -Dale, no mientas que te conozco. Te vi mirándole el culo un montón de veces. -Solo tengo ojos para vos. -Jajaja que mentiroso. En ese momento le lleno el culo de leche, con tanta fuerza que se lo dejo chorreando. La notaba muy excitada y quería que se la meta de nuevo, pero tuve que parar, no quería que nos sorprenda Katia, Tatiana lo entendió y se fue a preparar algo de comer, pero antes se volvió a meter en el ano el regalo de Katia. Yo seguí con el auto y regreso a la casa cerca de la hora de cenar, ya estaba mi hija y como no sucede muy a menudo, estaba ayudando a su madre, las dos hablaban en voz baja entre ellas y se reían, yo las miro y sigo hacia el baño para limpiarme ...