1. Manolo me invita a salir de juergas


    Fecha: 20/05/2023, Categorías: Gays Autor: Alejandro1987, Fuente: CuentoRelatos

    Estaba yo ese viernes en la tarde, recostado en mi cama. Estaba becado y como vivía en una provincia, algunas salidas de fin de semana me quedaba en el Instituto Militar.
    
    Ese fin de semana pensaba quedarme a dormir en el pabellón donde compartía habitación con Leonardo, un joven deportista aficionado a la guitarra, que tenía muchas admiradoras por su atractivo físico: rubio de ojos azules, con un cuerpo de escultura, y lo digo en serio, se me asemejaba, de espaldas, al David de Miguel Ángel. Yo no tenía planificada ninguna salida en especial y pensé que a lo mejor iría al cine a ver algún estreno el sábado. Él se había marchado y yo estaba tirado en la cama, en shorts, mirando un musical en la tele, cuando tocaron a mi puerta y respondo: ¡pase! y entra Manolo, vestido de uniforme, para invitarme a que lo acompañara a la ciudad a pasarla bien juntos, me dice, porque en la casa de su tía no va a estar nadie, pues se han ido de vacaciones toda la semana.
    
    Yo trato de ponerle algún pretexto pero él insiste y me dice que me vista. Que no se piensa ir sin mí. Pues qué remedio, le digo yo. Con Manolo había estrechado una bonita amistad, era muy ocurrente y me reía muchísimo de sus cuentos. Así que me tiré de la cama y me quité el short y los calzoncillos y abrí el armario dándole la espalda a él, confieso que lo hice con toda intención. Le ofrecí una vista perfecta de mi culo.
    
    Al verme desnudo me dice coqueto:
    
    –La verdad que con esas nalgas tan hermosas haces feliz al ...
    ... más mortal de los humanos –y se ríe, a lo que le respondo:
    
    –No comiences con tus puterías de siempre, cacho de maricón, –y él suelta una carcajada y me riposta:
    
    –No te preocupes, que poco a poco te voy a ir convenciendo y cuando menos te lo imagines te voy a gozar el culito lindo ese, que tú tienes –y sigue riéndose.
    
    –Vete a la mierda, ¡cacho de bugarrón! –Y nos reímos los dos. En realidad, aunque tanto él como yo teníamos novias en nuestros pueblos, yo sentía inclinaciones por él, me gustaba verlo hacer ejercicios y a la hora de ducharnos.
    
    En el gimnasio no podía evitar mirarlo desnudo, enjabonándose todo y admirar aquella tremenda herramienta, que sin estar erecta se veía muy hermosa.
    
    Fuimos a casa de la tía y allí nos cambiamos, nos vestimos de civil y salimos de juerga, bebimos en varios bares y ya tarde llegamos al apartamento. Los dos estábamos bastante pasados de tragos.
    
    Yo me quité la ropa y me quedé en calzoncillos, tirándome en la cama de la única habitación, él se desnudó y también se quedó con unos bóxer blancos y me dijo que él siempre dormía en la sala en el sofá cama. Le dije que por qué no dormíamos los dos en la cama, que era más cómoda.
    
    Entonces sonriendo me dice:
    
    –Bueno, si a ti no te importa, por mí está bien, lo que no te garantizo que amanezcas mañana siendo virgen, –los dos reímos, él apagó la luz y nos acostamos. Yo en broma, pero con toda intención de provocarlo le digo:
    
    –Tengo plena confianza, que con lo borracho que estás no ...
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