-
Manolo me invita a salir de juergas
Fecha: 20/05/2023, Categorías: Gays Autor: Alejandro1987, Fuente: CuentoRelatos
... tengo nada que temer. –Pues tienes que ser más precavido, que en la confianza está el peligro. No recuerdo muy bien, pero creo que muy rápidamente me quedé dormido. Tenía unos sueños eróticos recurrentes que me tenían excitado. Me despierto y siento que Manolo está prácticamente encima de mí, y no solo eso tenía su chorizo tieso dentro de mis nalgas, por una pata de mis calzoncillos, me hice el dormido y dejé que siguiera disfrutando, total, yo estaba disfrutando también. Sentí un escalofrío placentero que me recorrió la espalda, no dije nada. El comenzó a moverse pausadamente y frotarme con su pene, posó una mano sobre una de mis nalgas y comenzó a acariciármela. Yo no sabía qué hacer, la respiración agitada me delataba, estaba sintiendo un placer inmenso. Introdujo la mano por debajo del calzoncillo y con sus dedos comenzó a tocarme mi ano, no pude resistir y se me escapó un gemido de placer. El sacó la mano y me la puso en la boca, me introdujo sus dedos y me pidió que los chupara y los llenara de saliva. Después regresó a mi culo y me quitó suavemente el calzoncillo y me toqueteó el ano e introdujo un dedo y después otro, volví a gemir. Ya no tenía voluntad para impedir lo que iba a pasar. Todo lo contrario, estaba deseoso que aquel macho tan bello y tan hermoso me sodomizara. Efectivamente, se quedó completamente desnudo encima de mí y sentí como me iba penetrando aquella verga dura y caliente hasta lo más profundo de mis entrañas. Fue muy tierno y muy ...
... cariñoso. Me sentí en las nubes cuando me la metía más rápido y en una especie de estertor eyaculó dentro de mí toda su leche. Nunca había sentido un placer tan inmenso. Aquella noche me lo volvió a hacer dos veces más, me puso a mamársela y antes de dormirnos me la fue chupando y masturbándome hasta que llegué a un orgasmo sublime y me quedé dormido en sus fuertes y musculosos brazos que me abrazaban protectores. Al día siguiente, al amanecer me despierto. Manolo sigue dormido. Está parcialmente tapado por la sábana, pero su silueta sexy se nota, levanto sigilosamente la sábana y me quedo de pie, admirando su bella anatomía, mostrando aquella ancha espalda, sus piernas tan bien esculpidas y aquel trasero apetitoso, que da un gusto especial. Me deleito unos instantes y lo vuelvo a cubrir con la manta. Entro al baño y me aseo, luego me dirigí a la cocina y me pongo a preparar el desayuno, tengo la carpa del circo levantada. Me sacudo un poco los pensamientos lujuriosos que me acechan y termino de preparar una omelet de jamón. Lo llevo todo a la mesa junto a las tostadas, mantequilla, confitura de cereza y la leche, me falta el café, que he puesto en una cafetera de expreso, ya tiene el agua su temperatura y comienza a colar. Siento la voz de Manolo desde el cuarto: –¡Qué olor más rico! –llevo el café a la mesa. –Ya está servido Manolo, ven a desayunar. –Unos segundos después entra él en calzoncillos, sin asearse ni peinarse. –¿Y tú no te piensas asear, cochino? ...