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Vacaciones espirituales.
Fecha: 24/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... nada de importancia lo que se oía, hasta que el marido llevo a su hijo a echar la siesta. Entonces la madre se desato, diciendo lo rara que era y que estaba, no voy a narrar toda la conversación, pero no es que la dejaran muy mal, pero tampoco la dejaban bien. Su cara era de cabreo, me puse detrás de ella, solo teníamos un leve contacto. Agarre su cintura, ella no dijo nada, luego con una de mis manos acaricie su cabeza, le dije palabras de ánimo y lo siguiente que hice fue soltarle el pelo, cayendo parte de su melena para su cara. Ahora si me pegue más a ella, el contacto con su culito era total. Empecé un leve movimiento y mi polla fue creciendo a toda prisa. Me coloque de tal manera que mi polla quedara entre sus nalgas, justo entre ellas. Mi movimiento seguía siendo el mismo, hasta que note como ella pegaba su culo, esa fue la señal esperada. Pase mis manos por debajo de su camiseta y llegue a sus dos voluminosas tetas. Me deshice del sujetador en segundos. Los pezones estaban duros, muy duros. La respiración iba en aumento. Solo se oía nuestra respiración y el murmullo de su familia. Rosario no quitaba la cara de la ventana, el reflejo de su cara no se veía bien. Fui bajando su pantalón y sus braguitas, no resultaba nada difícil, todo lo contrario. Aquí ella no colaboraba mucho, pero tampoco me ponía ninguna traba. No se lo quite del todo, le quedo por las rodillas más o menos. Metí mi mano por detrás y me gusto lo que encontré, rezumaba toda su calentura. ...
... Un gemido alto pero contenido me animo a seguir haciendo lo que hacía. No tenía ninguna prisa, no quería que fuera un simple polvo, quería que los disfrutase de principio a fin. Tocaba su clítoris y se agitaba, al principio sutilmente y luego se iba cortando menos. Quería ver esa mujer que su marido decía que era cuando estaba excitada. Poco a poco todo iba mejor. Me agache y metí mi boca entre sus nalgas, lo primero que me di cuenta es que estaba recién aseada, ósea que venía preparada. Empecé a comerme su coñito y mi lengua lamia todo sus labios, mientras que con mis dedos tocaba su clítoris y la follaba también con ellos. Asi estuve hasta que comprendí que no decía nada, pero estaba a punto de correrse, por lo que pare. Tuvo una exclamación de protesta ininteligible y la vi apoyada con los brazos en tensión. Quise que se diera la vuelta pero no quiso. Por lo que se ve no quería mirarme a la cara. El espacio era estrecho, sobre todo para la postura en la que estábamos, estire una mano, abrí un cajón y cogí un preservativo. Me lo puse con la misma velocidad que con la que la quite el sujetador. Agarre mi polla que está bien dura. La coloque entre sus piernas y vi que ella estaba esperando que se la metiera, no lo hice, lo que hice fue pasarla desde atrás hasta delante por todo su coñito y cuando llegaba hasta su clítoris, le pegaba el capullo al clítoris. Cuando volvía hacia atrás, ella se movía para provocarme y que se la metiera, asi estaba sin ninguna prisa. ...