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Provocando acabé follando
Fecha: 25/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Era sábado. Estaba en la terraza de un bar con mi esposa, con mi cuñada Aurora y con su hija Teresita. Teresita estaba a mi lado tomando un Acuarius y resguardándose del sol del mes de mayo tras sus gafas de sol Prada Unisex. Vestía un chándal azul, calzaba unas zapatillas Adidas azules con franjas blancas y llevaba su largo cabello negro recogido en una trenza que le bajaba por su teta derecha. Yo estaba con mi Samsung en la mano chateando con un amigo que me estaba hablando de una muchacha a la que se follara y me iba dando los detalles... Me mandaba fotos de ella desnuda, alguna donde le mamaba la polla, otras donde se veía comiendo el coño de aquella preciosidad... Teresita me miraba para la mano cada vez que la bajaba para apretar mi polla morcillona. Cada vez que yo la pillaba mirando para ella apartaba la vista y acomodaba el culo en la silla dando síntomas de nerviosismo. Teresita era una muchacha muy morena, de veinte años, con unos ojazos negros... Sin las gafas y la mascarilla azul puesta parecía Jasmín, la de Aladdín. Unos diez minutos más tarde la polla me había mojado el pantalón. Teresita llevaba un ratito viendo la mancha de humedad... Acomodó el culo en la silla, bajó una mano y apretó el chándal contra en coño. Mi mano se posó sobre su mano, su mano dejó el coño y agarró el bulto que hacía mi polla empalmada, la apretó para saber su grosor, y luego se levantó y fue al servicio. No quise arriesgarme, pero si voy tras ella casi seguro que me la ...
... follo. Cuando Teresita volvió del aseo traía una sonrisa de oreja a oreja. Se había hecho una paja cojonuda. Al llegar ella se fueron al aseo mi mujer y mi cuñada. Le entré a matar. -Mojado cómo debes tener el coño después de la paja que te hiciste te lo comía y no tardabas ni un par de minutos en correrte en mi boca. No negó que se había masturbado, pero cómo Teresita era curiosa, me preguntó: -¿Quién era el amigo que te puso tan cachondo, tío? Yo estaba interesado en otra cosa. -¿Te lavaste las manos? -No. -Déjame oler los dedos con los que te masturbaste. -¿Para? -Para saber cómo huele tu coño. Me dio a oler el dedo medio y el anular de su mano derecha. Olían a vicio. -Diooos. ¡Qué hambre me entró! Teresita iba a lo suyo, saciar la curiosidad. -Dime ahora quien era ese amigo. Le mentí. -Un amigo con tetas y coño. -Me lo imaginaba. ¿Le metes los cuernos a la tía con ella? -Con ella aún no se los metí. -¿Y se los quieres meter conmigo, claro? -La idea es jodida. ¿Qué me dices de lo de comerte el coño? -Que no soy una mujer ligera de cascos. -Yo apostaría lo que sea a que te acabas de hacer una paja. -Eso lo hacemos todas, la tía incluida, pero de eso a dejar que nos coman el coño... Aunque la tía dice que se corre siempre que se lo comes. Me dejó a cuadros. -¡¿Hablas con ella de esas cosas?! -No, lo hablaba la tía con mi madre cuando aún vivía con ella y yo ponía la oreja, más de una paja me tengo ...