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Provocando acabé follando
Fecha: 25/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... qué sabe su coño? Le dio un mordisco al cucurucho. -No digas tonterías. -¿Y el de Aurora? -¿Te dijo que su madre y yo hacíamos la tortilla? Mi mujer no había levantado la voz en ningún momento. Eso solo podía ser por una cosa, tenía ganas. Había que improvisar. -Y que se masturbó pensando en cómo la haríais. -¿No creerías a esa putita! -La creí. Hace años cuando nos enfadábamos siempre acababas durmiendo en su casa en vez de ir a la de tu madre. -Era mi amiga. -Y Juan se había ido con otra, y... -Calla de una puta vez. Sabes de sobras que no me gustan las mujeres. Me puso la mano en la cabeza y me la llevó al coño. Le volvía a preguntar: -¿Sabe mejor el coño de Aurora o el de Teresita? -No se lo comí a ninguna de las dos, pero me acabas de poner cachonda. La había pillado. -¿No decías que no te gustaban las mujeres? -Calla y come. Mi mujer ya estaba mojada. Me llevó poco tiempo hacer que el cucurucho le cayese de la mano, que se desparramase sobre una baldosa y que se corriese en mi boca mientras sus manos acariciaban mi cabello. Me costara poco hacer que se corriera, y me costara poco porque sabía lo que le gustaba que le hiciera mi lengua en su coño. El marido de Teresita era enfermero y trabajaba de noche y mi mujer estaba cuidando de los nietos en casa de mi hijo, ya que su esposa y él salían a cenar. Yo ya estaba en cama cuando me sonó el teléfono móvil que tenía encima de la mesita de noche, lo cogí y oí la voz ...
... de Teresita. -¿La tía se queda toda la noche en casa del primo? -Sí. Sin más ya se me ofreció. -Estoy desnuda sobre mi cama y necesito echar un polvo urgentemente. Me vestí, pillé el coche y cinco minutos más tarde llamaba a su casa de la playa. Me abrió la puerta cubierta solo con una camisa blanca que le llegaba a las rodillas. Miró para los lados, no vio a nadie, y me dijo: -Pasa. Entré con la mascarilla puesta, ella estaba sin ella, cerró la puerta, quité la mascarilla, le levanté la camisa blanca y le metí una lamida de culo que hizo que se apoyara con las manos en la parte de arriba de la puerta, abriera las piernas, y me dijera: -¡Qué bueno! Lamí entre las nalgas y le eché la mano derecha al coño, lo tenía encharcado. La cabrona se acababa de correr. Le di la vuelta, se abrió los cinco botones que llevaba abrochados, se quitó la camisa y la tiró al piso. Desde abajo vi sus tetas redondas y gordas, pero me centré en su coño peludo, le pasé la lengua de abajo a arriba, la pasé plana y arrastré cantidad de jugos, me enderecé y le metí la lengua en la boca para que saboreara sus jugos. Me devoró la lengua al tiempo que me echaba la mano a la polla y la apretaba. Luego me fui a por sus gordas tetas, unas tetas con areolas rosadas y pezones medianos. Se las comí bien comidas, luego bajé a su coño y se lo comí cómo se come un pastelito de nata, saboreando con cada lamida, saboreando los jugos que cubrían sus labios, los que tenía cerca de su ojete, ...