1. Provocando acabé follando


    Fecha: 25/05/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... y saboreando los jugos que mi lengua llevara a su clítoris, me dijo:
    
    -Cuando me corra quiero que la tragues toda.
    
    Era el momento para preguntar.
    
    -¿Te tragaste tú los de tu tía?
    
    -Si, me tragué sus corridas.
    
    No sabía si era cierto o no, pero la respuesta me puso la polla aún más dura de lo que ya la tenía. Le enterré la lengua en el coño, lo movió alrededor y corriéndose, me dijo:
    
    -¡Traga, tío, traga!
    
    Sentí sus jugos calientes bajar por mi lengua y caer en mi boca. Se corrió mientras jadeaba cómo una perra, mientras sus piernas temblaban y mientras los dedos de sus manos tiraban de mis pelos.
    
    Cuando me soltó los pelos en vez de ponerme en pie seguí lamiendo su coño. Paré solo para decirle:
    
    -Voy a hacer que te corras otra vez.
    
    -Cómeme antes las tetas.
    
    Al comérselas metió dos dedos en el coño, los mojó de jugos y después frotó con ellos el clítoris. No me dejó comerle las tetas mucho tiempo, ya que poco después, hizo que me agachase y puso una pierna sobre mi hombro derecho y su coño mojado delante de mi boca. No hizo falta que me dijera que se la comiera. Mi lengua recorrió todo su coño mojado... Al rato sus gemidos la delataron, se iba a correr. Le quité la pierna de encima, me levanté, saqué la polla empalmada y mojada, y le dije:
    
    -Te toca.
    
    No lo entendía. Se lamentó.
    
    -Pero, si me iba a correr.
    
    Metió la polla en la boca de mala gana. Solo le dejé darle media docena de mamadas. La cogí por las axilas e hice que se levantara, luego ...
    ... le levanté una pierna, me agaché y se la clavé hasta las trancas. Al rodear mi cuello con sus brazos, le eché la mano a las nalgas, la cogí en alto en peso, la arrimé a la puerta y le di caña brava. No duramos nada, ni ella ni yo. Su boca comió mi lengua, su coño apretó mi polla y al sentir cómo la bañaba, me corrí y le llené el coño de leche.
    
    Después de correrse quiso más, y más le di, solo que más despacio. Dándole despacio sentía sus tetas apretadas a mi pecho y lo cariñosa que podía ser su boca..., pero cómo pesaba lo suyo, me cansé. El macho ibérico no se lo iba a decir, así que le dije:
    
    -Quiero que te corras otra vez en mi boca.
    
    Sonrió y me dijo:
    
    -Vicioso.
    
    La puse otra vez en el piso. En sus muslos morenos vi mucha humedad cerca del coño y a lo largo de ellos algunos jugos y leche, el resto de nuestras corridas estaba en el piso en cuatro pequeños charquitos. La cogí por la cintura y lamí desde el periné al clítoris sin apretar la lengua, despacio al principio y más a prisa a medida que sus gemidos me lo recomendaron. Cuando cogió mis pelos, me dije: "De aquí salgo calvo", pero no me tiró de ellos, al comenzar a correrse dio con las palmas de las manos contra la puerta y mientras se corría arañó el barniz. La corrida fue gloriosa. Me harté de tragar sus delicias con textura mucosa y sabor agridulce.
    
    Al acabar, la muy cachonda, me dijo:
    
    -¡Qué educación la mía! Se me olvidó preguntarte si querías tomar algo.
    
    Claro que iba a tomar, pero eso si tal os ...