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El viejo conserje (Capítulo IV)
Fecha: 26/05/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos
... se van a revolcar con cualquier mujerzuela. Quise soltarme del agarre de mi madre, pero ella afianzó más mi brazo. - Hija, tu marido no la mira cómo te mira a ti – esas palabras consiguieron que le pusiera atención – ese señor te mira como el tesoro más preciado que existe. Además, tiene años rechazando a esa mujer, lo sé porque escuché cuando ella se lo contaba a la señora que fue tu madrina de lazo. - ¿La ha rechazado? – pregunté con interés. - Sí… según oí, tiene trabajando diez años aquí en la escuela como secretaria. Cuando conoció a tu marido se hizo su amiga por lástima. Al parecer los alumnos son crueles con él por su apariencia y ella se volvió su protectora, pero conforme pasaron los años, la lástima se convirtió en cariño y el cariño en amor. Hace cinco años se le declaró, pero él le dijo que sólo la veía como una amiga y aunque mantuvo la esperanza de que las cosas cambiaran, tu marido puso barreras entre los dos que hoy se hicieron indestructibles porque se casó contigo y ella sabe que lo ha perdido para siempre pues una de las virtudes de tu marido, según esas mujeres, es que es el hombre más fiel del mundo. - ¿Cómo es que escuchaste todo eso? – aún seguía sin poder creer lo que dijo. - Porque su mesa está al lado de la mía y cuando empezó a tomar como loca, no pude evitar interesarme en las cosas que decía. La otra señora trató de callarla, pero entre más le pedía que bajara el tono, más fuerte hablaba… Te he de confesar que no entiendo que ...
... le ven a ese viejito, pero por la forma tan dolorosa en la que se lamentaba por no haber luchado más, trajo tranquilidad a mi alma porque tal vez no has hecho una mala elección. Por lo menos sé que te ama… Ella no dejaba de repetirlo. Las palabras de mi madre me conmocionaron. Jamás creí que hubiera una mujer que amara tanto a Filomeno y lo más sorprendente es que él no hubiese aprovechado ese interés para por lo menos llevarla a la cama. Al mirarlos de nuevo, vi que Filomeno la llevaba de regreso a su mesa. Juliana seguía intentando abrazarlo más íntimamente, pero él la alejaba con suavidad. Ofelia se levantó para ayudarlo y cuando la tuvo bien sujeta, Filomeno dio la vuelta para volver conmigo. - ¡Ves! – la miré con la pregunta grabada en mi cara – apenas te vio y sus ojos brillaron. Observé a Filomeno y en efecto, su mirada era brillante y aún más su sonrisa – a pesar de su desdentada boca -. Aquella sonrisa sólo la he visto cuando está conmigo. Las veces en que hemos estado cerca de Juliana, sonríe, pero no con esa dulzura que me regala a mí. Cuando llegó conmigo me abrazo y puso sus grandes manos sobre mi abultado vientre de forma protectora. Mi madre lo saludó con formalidad, y no hubo palabras despectivas de su parte. Ambos hablaron sobre el apoyo que ella iba a proporcionarme y aunque Filomeno se mantuvo firme en que él proveería los alimentos y buscaría agrandar la casita donde vivimos, tuvo que aceptar que mi madre nos apoyara con la colegiatura y ...