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Francis
Fecha: 06/06/2023, Categorías: Gays Autor: campero, Fuente: RelatosEróticos
Francis. Recuerdo; ya con 17 años, mis primeras experiencias que no sé si definir homo o bisexuales. Con esa edad yo andaba todo el día con el rabo tieso, ya había estado con mujeres, pero pagando. Ya sabes...se abrían de patas y procuraban que te corrieses lo más rápido posible. Se me hacía aburrido, prefería hacerme una paja, pero a veces no podía resistir meterla en algún sitio caliente. En esos casos procuraba buscar una mora que estaba rasurada. Me gustaban su culo gordo y su raja sin pelos, Tenía un coño gordo y jugoso. El pueblo donde vivía entonces desde hacía poco tiempo, una pareja homosexual tenía un local de intercambio, alquiler y venta de comics, tebeos y revistas. Uno de ellos con unas barbas enormes, peluquín y fumando en pipa algo muy oloroso; Angelo se llamaba, feo como un pecado, ligeramente jorobado y un poco cojo. Ya jubilado había sido funcionario de muy alto nivel. El otro, mucho más joven, era pequeñito, gordito, siempre muy bien afeitado y peinado oliendo a un perfume que no era exactamente femenino, pero tampoco masculino. A la entrada del local tenían unas estanterías a ambos lados de la pared, como una especie de largo tunel. Al final de este pasillo: una mesa camilla y detrás unas cortinas muy gruesas de terciopelo verde tras las que se adivinaba otra estancia; el de barbas no se levantaba nunca a atender a nadie e incluso miraba con bastante altivez a todo el mundo, siempre atendía su pareja, que de una manera muy educada y con mucha ...
... amabilidad te ayudaba con tus dudas y era el encargado de controlar los alquileres y devoluciones. Francis se llamaba y aún hoy le recuerdo con mucho cariño. Yo iba con cierta regularidad, siempre me ha gustado leer, aunque tampoco tenía dinero en exceso para gastar. Trabajaba en el campo y el poco dinero que ganaba era para ayudar a mi familia o para la mora. Eso si, estaba fuerte y sano como un roble joven. El duro trabajo, el aire libre, una buena alimentación y mi pelo largo (aún no se me había empezado a caer) creo que me convertian en alguien atractivo, sobre todo por mi juventud, mi ancha espalda y gruesos brazos. Un día no pude llevarme todo lo que me gustaba por falta de dinero, entonces Francis me dijo que me llevase lo que quisiera que ya pagaría la próxima vez, yo le dije que no sabía si podría pagarle y que prefería no deber nada para evitar dejar de ir por no tener dinero para pagar mis deudas. Francis me dijo que no me preocupase, me consideraba un buen cliente y no le importaba que les debiera dinero, sabía que les pagaría en cuanto pudiese. Así transcurrió todo el verano, pagando mis deudas sin dejar de deber siempre alguna pequeña cantidad. Era un buen cliente. Un día, a principios de otoño, con lluvia, sin nadie en la calle, entré para llevarme algo de leer, se adivinaban varios días de lluvia y quería tener con que entretenerme . Francis me dijo que estaban a punto de cerrar pues con una noche tan fea no esperaban clientela, pero que no me preocupase ...