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Francis
Fecha: 06/06/2023, Categorías: Gays Autor: campero, Fuente: RelatosEróticos
... que eligiese tranquilamente lo que quisiera pues ellos no tenían prisa. Tomaban algo en la mesa en la mesa camilla, era habitual que siempre estuviesen bebiendo algo de colores llamativos, alguna especie de coctel. Cuando cerró la puerta noté lo agradable que era estar allí dentro, era un sitio muy cálido. Terminé de elegir y me dirigí a la mesa camilla para pagar, cosa que hice. Le pedí que me abriese la puerta y Francis se levantó para hacerlo. Llovía a cantaros y me dijo que así no podía irme. Me invitó a sentarme con ellos a fumar un cigarrillo y esperar que dejase de llover. Así lo hice y estuvimos hablando y fumando los tres, entonces Francis me preguntó si quería tomar algo, le dije que sí y pregunté que bebían ellos, me llamaban la atención los colores y adornos de sus bebidas. Dijo que preparía un coctel especial para mí y se retiró tras las cortinas. Cuando volvió en una bandeja traía una copa larga adornada con frutas y azúcar en sus bordes, con dos cañitas y un pequeño pay-pay de papel. Se había cambiado de ropa y vestía una bata roja con adornos dorados, con un pañuelo alrededor del cuello, sus labios brillaban y me dió le impresión de que se los habia pintado. Parecia realmente femenina, incluso me pareció que se habia perfumado. Me quedé sorprendido. Y empalmado.En ese momento el de las barbas se levantó bruscamente y se retiró, diciendo que estaba muy cansado y nos dejaba solos, abrió las cortinas y vi el fuego de una chimenea, entendí entonces la ...
... calidez que allí dentro se sentía. Una vez solos, Francis me preguntó si quería pasar, dentro estaríamos más cómodos junto a la chimenea, me dijo que solo llevaba puesta la bata y tenía un poco de frio. La polla se me puso aún más dura, la tenía atravesada como intentando salirse por un bolsillo de los vaqueros. Gracias a la falda de lamesa camilla pude ponerla a lo largo de mi ingle. Acepté. Sólo llevaba puesta la bata. Con mucho trabajo me levanté, haciendo equilibrios, la copa en una mano y en la otra la cazadora intentado tapar con ella el bulto de mi polla tiesa. No pensaba con claridad. Mi mente estaba confusa, la visión de un tio con una bata me había provocado deseo, no me había ocurrido nunca, la sensación era extraña. La sangre de mi cabeza no estaba en la de arriba, estaba toda en la abajo, en la tranca que me reventaba. Era imposible adivinar aquella habitación tras las cortinas, era sencillamente preciosa, la chimenea encendida, iluminada por velas y pequeños faroles con muy poca luz, pero no a oscuras, en el tocadiscos sonaba un disco de boleros en un volumen exacto, como una perfecta música de fondo. En el aire flotaba el olor de algo entre incienso y sándalo, quizás con un poco de jazmín. Las paredes con tapices antiguos y cosas curiosas. En una pared un pequeño bar, el lado por el que se accedía a la habitación cubierto completamente de un extremo a otro por la pesada cortina que la separaba de la tienda, en la pared del otro lado de la chimenea una ...