1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (9)


    Fecha: 07/06/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    Al día siguiente, pareció volver una cierta normalidad. Los dos se encontraron en el gimnasio y Sergio acompañó a su tía en la bicicleta estática de la misma forma que hizo el día anterior. Carmen no había olvidado como el miembro de su sobrino, se movía debajo de su cabeza desperezándose con ganas de fiesta. Sin embargo trató de pasar por alto aquel sucedo, al menos… por el momento. El joven en cambio, mientras veía a su tía dando pedaladas, no podía olvidar las ganas que reprimió de tocarse después de la tensión acumulada de todo el día.
    
    Trataron que la mañana siguiera siendo “normal”, aunque lo anormal era lo que hacían. Si tendríamos que pensar en que era normal para esos dos, seguramente nos imaginaríamos algo más íntimo y… más mullido.
    
    Se ducharon y desayunaron mientras hablaban del único tema que monopolizaba el día, Mari. La madre de Sergio iba a llegar y si todo salía según tenían pensado, se quedaría con ellos al menos un par de días.
    
    Sobre la una del mediodía salieron a esperar en la puerta de la entrada. Habían conseguido pasar una mañana en calma sin ningún tipo de tensión, también en parte por saber que Mari vendría y que Sol rondaba por la casa haciendo las labores del hogar.
    
    El joven fue el primero que vio el “barco” en el que venía su madre y avisó a su tía de que ya estaba, para que esta activara el mando y de ese modo abrir la puerta. Su madre atravesó la verja de la casa y con mucho cuidado de no rayar ninguna parte de la carrocería, lo ...
    ... estaciono.
    
    Del interior salió la versión consumida de Carmen. Su cabello moreno lo llevaba desatendido y arremolinado en una coleta sudada. Igual que el pantalón y la camiseta blanca sin mangas que llevaba, ambas prendas caladas de su propio sudor. Por un momento Sergio comparo a ambas mujeres en un lapso de segundo, le parecieron tan iguales y a la vez tan diferentes, como la noche y el día.
    
    —¿Qué tal el viaje, mamá? —se acercó a ella con rapidez, hasta llegar a su lado donde su madre le recibió con un frío saludo.
    
    —Mal… hace un calor inhumano, menos mal que no pille caravana.
    
    —Nosotros sí, de eso que te libras, no se podía pasar más calor —saltó su hermana propinándola dos besos y un abrazo. La diferencia de las muestras de afectos era tan evidente—. Gracias por lo del coche, Mari, de verdad.
    
    —¿Tú qué tal, hijo?
    
    —Muy bien, no puedo estar más a gusto, la tía me ha tratado de lujo.
    
    —¿Has quedado con los amigos? —comentó Mari entrando en casa.
    
    —Que va, de momento me he decidido por otro plan, ya les he avisado.
    
    —¿Qué vas a hacer si se puede saber? —Sergio miró a su tía la cual le devolvió un gesto cómplice.
    
    —Pues me gustaría que pasáramos los tres unos días juntos y después ya volveremos.
    
    —¿Cómo que unos días? ¿Juntos? —Mari estaba perdida y buscaba una respuesta tanto en su hijo como en su hermana.
    
    —Los días que queráis mejor dicho, no presiones a tu hijo para iros ya ¡eh! —miró a Sergio— ¿Le has dado un beso a tu madre?
    
    Nunca habían tenido por ...
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