1. Autobiografía sexual (Parte 9): Clases de biología


    Fecha: 08/06/2023, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos

    —¡Ay, Lorena! Tienes la culpa de estar tan buena —dijo Adrián a manera de canción.
    
    —¡Pero...! ¡¿Qué está pasando aquí?! —exclamé nerviosa.
    
    —Te explicaré, pero no hagas ruido —indicó él y comenzó a narrarme todo lo que yo no sabía—: Esa noche que cogimos te di un sedante, no un analgésico y sí, yo robé los objetos de la casa del viejo ese, lo que no pensé es que fuera a desquitarse contigo...
    
    —¡¿Cómo creíste que no se iba a desquitar conmigo!? ¡Si era la única persona en su casa! —alcé la voz alterada.
    
    —¡Cállate! Que tu mamá se va a despertar —dijo susurrando molesto y continuó con su explicación—. Cuando leí en el periódico que te llevaron detenida, esa noche fui a deshacerme del señor Romanin, sin olvidarme de tomar tus cosas y al día siguiente pagué tu fianza. Saliste del separo y yo te iba siguiendo hasta que te acercaste a la casa del anciano y tomé distancia porque había policías. Cuando te fuiste de ahí y caminaste hacia la carretera busqué en tus contactos a tu mamá y la llamé desde mi teléfono para reportarle tu localización, me mantuve en contacto con ella hasta que te encontró y al ver que te recogió tomé un taxi para seguirlas hasta aquí. Desde ese día te he estado espiando cuando estás en tu habitación. Al día siguiente, cuando no había nadie en esta casa y fingía un encuentro casual contigo, le pedí a este tipo que ves tirado en el suelo que entrara y te dejara la caja con tus pertenencias y también para que hiciera llaves de cada cerradura, así ...
    ... que puedo entrar aquí cuando quiera, solo te aviso. Qué bueno que me dijiste de Ignacio, vi lo que te hizo esa madrugada, pero no pude hacer nada, lo que sí hice al amanecer fue abordarlo en mi carro cuando iba por la calle y le encargué a unos amigos que lo aniquilaran, aunque ellos quisieron jugar un ratito torturándolo, así ya no hay nadie que te moleste, baby. Por cierto, esta casa pasará a pertenecerle a tu mamá. Felicidades.
    
    —¡Lo que quiero ahora es que dejes de hacerme favores que no te pido y de espiarme!
    
    Adrián aproximó su mano a mi barbilla como queriendo acariciarme, pero giré mi cabeza hacia un lado de lo espantada y a la vez molesta que estaba.
    
    —Esperaba mínimo un gracias, pero lo que mi reina desee. Yo también tengo deseos y te los haré saber en su momento. Por ahora ha sido suficiente para ambos.
    
    Adrián cargó en sus hombros al tipo que tiró al suelo y vi que tenía un cuchillo enterrado en la espalda a la altura de los pulmones; salió de mi habitación y salté la sangre que había en el piso para mirar por la ventana. Adrián echó al sujeto en la cajuela de un auto, subió y se arrancó. De inmediato, fui a la recámara de mi mamá e intenté despertarla desesperadamente, pensando que la habían sedado otra vez, pero su reacción fue rápida.
    
    —¡¿Qué pasa, hija!?
    
    —Nada, mamá. Ya son más de las ocho y hay que ir a reportar la desaparición de Ignacio porque tengo que ir a trabajar.
    
    —¿Por eso me despiertas así? Pensé por un momento que Ignacio había ...
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