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Autobiografía sexual (Parte 9): Clases de biología
Fecha: 08/06/2023, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos
... nada, se ve igualito que hace seis años que lo vi por última vez. —Ni qué decir de ti. Estás igualita, aunque ya toda una señorita. —Me halaga, profesor. ¿Qué lo trae por aquí? —Solo paseaba, pero más bien la pregunta es para ti, ¿qué haces con uniforme? —Parece uniforme, pero decidí vestir así para recordar viejos tiempos. Vine a ver a un profesor que me va a dar clases particulares. —¿Qué profesor es? —Se llama Lorenzo. Necesito asesoría en biología, más que nada en anatomía y él se ofreció a dármela completita —dije cambiando mi tono de voz al final a uno seductor. —Espera un momento, ¿eres potra indomable? —En carne y hueso. ¿No se lo esperaba? —Nunca en mi vida me lo hubiera imaginado. —¿Qué? ¿No le agradó la sorpresa? —No es eso. Solo que... No me imagino estando con una ex alumna. —No se preocupe. Puedo tomar el camino por donde llegué y hacemos de cuenta que no pasó nada. En cuanto me di la vuelta, Lorenzo tomó mi brazo con fuerza y me llevó caminando así a su casa, la cual estaba cerca de la secundaria. Entramos, cerró la puerta y se me quedó mirando seriamente con las manos en la cintura. —¿Qué estás tramando? —dijo como molesto. —¿Yo? Si fue usted quien me propuso hacer muchas cosas juntos. —Pero no pensé que se tratara de ti. —Tiene razón en enojarse. Me estoy portado mal —lo miré haciendo un gesto chantajista—. ¿Me va a castigar, profesor? Hágalo con mano dura. Mmmm. Sin esperar más, lo tomé del nudo de la ...
... corbata con una mano para quitársela y con la otra mano acariciaba su pecho. —Lorena, ¿no quieres comer antes? —dijo dando a notar sus nervios. —Ya vengo bien alimentada, lo único que quiero comerme en este momento es a usted. Lo despojé de su corbata y su camisa para dejar al descubierto su tórax y comencé a besarle su sexy pecho al mismo tiempo que lo abrazaba con una mano y con la otra le acariciaba el abdomen, pero él no hacía nada. —¿Qué pasa, Lorenzo? —me atreví a hablarle informalmente—. ¿Me ves con ojos de que soy una alumna de secundaria? —Algo así. —Ánimo, papi. Ya no soy tu alumna y tengo 21 años. ¿Vas a dejar caliente a una jovencita chula como yo? De pronto reaccionó e inclinó la cabeza para besar mi cuello y, con nervios aún, puso sus manos en mis nalgas. Pocos segundos después sentí estar bien lubricada, la excitación me estaba ganando demasiado. En eso, Lorenzo me quitó el saco y la blusa, me volteó y me hizo hincarme en el sillón para darme unos arrimones exquisitos. Sus movimientos me fascinaban, ya que pegaba su pelvis a mi cola y la deslizaba de abajo hacia arriba y empujando hacia el frente, al mismo tiempo que apachurraba mis tetas. Por dentro, sentía que se salía de control mi lubricación y ya estaba muy mojada. —¡Ay, sí! ¡No pares, no pares! ¡Así quiero que me des! ¡Mmmm, dame nalgadas, papi! Tan pronto comenzó a soltarme nalgadas, sentí ligeras contracciones en mi vagina y los ojos se me iban hacia atrás. —¡Ay, papi! ¡Me ...