1. Autobiografía sexual (Parte 9): Clases de biología


    Fecha: 08/06/2023, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos

    ... estoy corriendo! ¡Ahhh! ¡Sigue, sigue! ¡Ahhh!
    
    Sentí cómo salían chorros de mi concha y me escurrían por las piernas. Estaba jadeando, pero muy contenta de lo rico que se sintió.
    
    —¿Eres multiorgásmica? —me externó su duda Lorenzo.
    
    —No... O no sé —contesté sin tanta importancia.
    
    Quise dar el siguiente paso y sentarme, pero me sentí mareada, perdí el equilibrio y por poquito me caigo del sillón, pero Lorenzo me ayudó a sostenerme y así quedé bien sentada. Lo agarré de las nalgas para que subiera sus rodillas al sillón y quedara frente a mi cara la hebilla de su cinturón. Lo miré a los ojos con una sonrisa pícara mientras quitaba su cinturón rápidamente y le bajaba el pantalón y el calzón para exponer al aire su rico falo, no muy largo ni muy ancho, pero suficiente para mis necesidades.
    
    Antes que nada, acerqué mis labios a su escroto y rocé sus testículos para comenzar a estimularlo, luego los besé y me los metí a la boca cada uno, mientras una mano mía le masturbaba el pene.
    
    —¡Ay, baby! ¡Lo haces muy bien!
    
    —Aún no termino el examen, profesor.
    
    Después, recorrí con mi lengua desde sus huevos y a lo largo de su pito hasta llegar al glande y me lo metí todo a la boca, me cabía completo, sin problemas.
    
    Una de sus manos tomó mi cabeza y comenzó a empujarla para meter y sacar su verga de mi boca, aumentando la velocidad poco a poco, pero en tres o cuatro minutos se corrió, echándome toda la leche dentro de la boca y me la tragué toda.
    
    —También estaba ...
    ... muy excitado, ¿verdad? —pregunté curiosa.
    
    —Demasiado. Me vine muy rápido, ¿no?
    
    —Usted tranquilo, que nos vamos a divertir un buen rato.
    
    Le di unas últimas mamadas, antes de que él me quitara el dulce de la boca y se agachara para subir mi falda. Descubrió mi tanga blanca toda empapada de mi primer corrida y sin quitarla, puso su dedo pulgar a la altura de mi clítoris e hizo vibrar su dedo.
    
    —¡Mmmm! Usted sí que es un excelente biólogo. ¡Uhhhh!
    
    A su vez, con sus dedos meñique y anular acariciaba el borde de mis labios vaginales, todo en conjunto me hacía sentir bastante delicioso, pero eso no era todo. Pronto, se deshizo de mi tanga y agachó la cabeza para chupar mi clítoris e introducir su dedo medio en mi vagina.
    
    —¡Ahhhh! ¡Qué ricos trucos se sabe!
    
    Mi respiración volvió a acelerarse al igual que mis latidos. Estaba al borde de otra corrida, que por momentos contuve, pero finalmente no resistí y eché mis fluidos en su boca.
    
    —¡Qué delicia! —exclamó él sin dejar de estimularme—. Tu sabor es exquisito.
    
    —¡Ay, ay! ¡Ahhh! ¡Métemela, papi! ¡Ya méteme la verga! —supliqué ardiendo del placer.
    
    Lorenzo no dejó pasar más tiempo y así como me tenía abierta de piernas me introdujo su rica polla en la vagina, pero quiso iniciar despacio y yo sentía volver a correrme, por lo que lo apresuré.
    
    —¡Tú dame, papi! ¡Mmmm! ¡Dame duro!
    
    Lorenzo siguió mis indicaciones y en menos de tres minutos volví a correrme, ahora con su pene adentro y salpicando abundante en sus ...
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