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Pequeños matices pueden cambiar el curso de tu vida
Fecha: 12/06/2023, Categorías: Confesiones Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... porque ese sábado por la tarde sin que yo le esperara mi novio se presentó en casa después de haber decidido adelantar un día su vuelta, tan siquiera me di cuenta cuando entró, no me di cuenta hasta que no se metió en la ducha conmigo sorprendiéndome por la espalda, aparte del susto evidente la alegría fue inmensa de tenerle en casa, de sentirme abrazada por él y supongo que él se sorprendió de lo excitada que estaba, pensando que había sido por él y que mi vagina ya rezumaba flujo nada más verlo, la verdad era bien distinta, puesto que en esos momentos yo me estaba masturbando pensando en otro. Acababa de meterme en la ducha, el agua me caía en forma de lluvia sobre mi cabeza, el agua estaba caliente cuando empecé a calentarme también por dentro, una vez más esa imagen, ese pene delicioso aparecía en mi cabeza, no sé por qué me pasaba y el caso es que pasaba, bueno quizás el hecho de haber estado mandando mensajes durante el día podía haber ayudado a ello, me enjabonaba pasando mis manos por mi cuerpo, por mis brazos, por mi tripa subiendo hasta mis senos que frotaba y acariciaba, levantaba una pierna y luego la otra enjabonando los muslos y pasando mis manos por mi vulva, un poco de jabón especial para esa parte tan íntima y mis dedos paseaban entre mis labios hasta mi vagina, la lluvia que seguía cayendo iba impidiendo hacer espuma en mi cuerpo y las pequeñas gotas de agua resbalaban por él, desde mis pezones nacían pequeños ríos que iban cogiendo diferentes ...
... direcciones al paso por mis senos hasta precipitarse al suelo de la ducha. De mi monte de Venus casi depilado empezaba una pequeña cascada que caía entre mis piernas hasta que mi mano interrumpió aquel cauce al meterse de por medio, mis dedos acariciando mi clítoris continuamente y mi dedo corazón se metía en mi vagina metiéndolo y sacándolo, pensando que era aquel pene con el que últimamente soñaba, un pene que dejaba que iniciara su incursión en mi interior atravesando las puertas rosadas de mi sexo e internándose lentamente hasta notarla muy dentro de mí y en esos momentos levantaba mi cabeza cerrando los ojos, abriendo mi boca sintiendo como la lluvia caía sobre mi rostro, soñando y sintiendo que ese pene me atravesaba una y otra vez haciéndome gemir. Ese fue el momento en el que mi novio entró en la ducha, una ducha enorme donde cabíamos los dos plácidamente, con un plato en el techo que hacía que lloviera a nuestro gusto, ese fue el momento elegido por el destino para que mis senos fueran secuestrados por sus manos, que mi cuello se viera envuelto en llamas por sus besos y que por detrás de mí en mis glúteos sintiera su pene llamándome para que le dejara entrar, me di la vuelta nerviosa y su cara reflejaba la alegría de haberme sorprendido, de que estuviéramos los dos juntos nuevamente, lágrimas de alegría empezaron a caer por mi rostro y nuestros besos no tardaron en aparecer, fusionando nuestros labios a la vez que nos abrazábamos. A pesar de estar pensando en otro, ...