1. Pequeños matices pueden cambiar el curso de tu vida


    Fecha: 12/06/2023, Categorías: Confesiones Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    ... por él diluía el sonido de su cuerpo golpeando el mío por detrás salpicándonos de agua, su pene se abría paso dentro de mi cuerpo, sus manos continuamente acariciando mi espalda y con movimientos fuertes y certeros me iba arrancando los gritos al entrar dentro de mí, yo también empujaba mis nalgas hacia atrás yendo a su encuentro, abrazándome la tripa con sus manos y metiendo su pene metido muy al fondo de mi vagina, casi sin moverse daba dos pasos hacia atrás apoyando la espalda en la otra pared, su espalda resbalaba hacia abajo por ella hasta que llegó a sentarse, él me había abrazado y no me soltaba, su pene estaba inmóvil en mi vagina hasta que me senté y una vez más aquel baile en mi interior empezó a sacarme los jadeos, gemidos y gritos.
    
    Desde que cerré mis ojos no los había vuelto abrir e imaginaba que era su pene el que me penetraba sin piedad, en cuclillas mi cuerpo subía y bajaba por su cuerpo teniendo como guía un pene que me estaba destrozando por dentro, mi espalda contra su pecho bajando con fuerza y rapidez, estaba tan excitada que quería sentir como me llenaba con su semen y que no pude saborear, entonces casi cuando estaba a punto chillar como una loba pronuncié su nombre, diciendo que me follara fuerte que quería sentirle llenándome con tu semen, en ese momento de excitación en que no eres consciente de lo que dices, pero al final te das cuenta y UPS… mi cuerpo y aquel pene dejaron de moverse, unos segundos en que ninguno de los dos queríamos decir nada ...
    ... salvo tierra trágame.
    
    Unos segundos interminables hasta que Tomás me abrazó con fuerza, se levantó sacándome su pene y me pidió perdón, luego hizo me tumbara boca arriba sintiendo como el agua de lluvia de la ducha golpeaba mi cuerpo, nos mirábamos sin decirnos nada a la vez que él se tumbaba encima de mí abriéndome las piernas y metiéndose entre ellas, acercaba sus labios a los míos pidiéndome perdón, me acariciaba las mejillas, se volvía acercar y se volvía a retirar, olía mi cuello, me lo besaba y bajaba por él hasta mis senos abriendo su boca y metiendo mis areolas dentro de él lamiendo mis pezones, dándome pequeños mordiscos con los dientes, su pene entre mis muslos y yo estaba avergonzada por haber nombrado el nombre de mi amante y sin embargo era él, el que me pedía perdón, estaba tan excitada por lo que me estaba haciendo que cuando tenía sus labios cerca de los míos iba a su encuentro sin tener suerte porque él de momento me esquivaba.
    
    Su pene se acercó a mi vagina y sin yo esperármelo me la empezó a meter suavemente y sin prisa, esa fue la última vez que pensé en mi amante, a partir de ese momento algo volvió a cambiar, ya no era él sino mi novio el que me hacía el amor, una vez más mi boca se abría inconscientemente cuando la sentía entrar, cuando notaba como me iba llenando por dentro y nuevamente mis ojos se cerraron cuando sus labios me empezaron a besar, nuestras leguas se juntaban bailando dentro de mí al igual que nuestros sexos que despacio muy despacio ...