1. Eusebio, su madre y sus perversiones


    Fecha: 17/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    Eusebio estaba en la casa de Fermina, sentado en una silla de la cocina. Fermina, su novia, que era una chica de dieciocho años, con cuerpo de modelo, sentada en otra silla, abrió una caja y de ella sacó unas zapatillas de felpa azules con el piso de goma negro y un cinturón de cuero. Fita, hermana de Fermina, de pie, mirado para las zapatillas, le dijo:
    
    -Vaya regalo de cumpleaños, unas zapatillas y un cinturón. ¡El romanticismo ha muerto!
    
    Fermina, reprendió a su hermana:
    
    -No seas metiche. Es un regalo. Por cierto, Eusebio. ¿Estas zapatillas no son como las de tu madre?
    
    -Son. ¿No te gustan?
    
    -Sí, pero me empiezas a preocupar. Tu madre me dijo que me parezco mucho a ella cuando tenía su edad...
    
    Fita era morena, con pecas, tetas medianas y culito respingón, y tenía unas ganas locas de follar con Eusebio, lanzó la red a ver que traía de vuelta.
    
    -A ver si va a estar enamorado de su madre y cómo no puede coger con ella...
    
    Fermina, se enfadó.
    
    -¡Te va a caer una bofetada que te va a quedar la boca del revés!
    
    Eusebio, le dijo a su novia:
    
    -Es una mocosa. No sabe lo que dice.
    
    Ahora la que se enfadó fue Fita.
    
    -¡¿Mocosa yo?! Sé cómo ponerle los ojos en blanco a mi pareja. ¿Se los pusiste tú a mi hermana?
    
    Eusebio, que era un muchacho de diecinueve años, delgadito, rubio de ojos azules, se levantó, y le dijo:
    
    -Me voy. No tengo porque aguantarte, mocosa.
    
    Fermina, se enfadó con su hermana.
    
    -¡Un día te crujo, bicho!
    
    Fita, que había hecho ...
    ... el daño aposta, se fue sonriendo a su habitación mientras Eusebio abandonaba la cocina.
    
    Eusebio llegó a su casa. Eva, su madre, que era una cuarentona, morena, de estatura mediana, cabello negro y corto, de ojos negros, culona y tetona, aún no había llegado. Eusebio fue a la habitación de sus padres, se desnudó, se puso una peluca de cabello negro, un sujetador de su madre y unas bragas, se sentó delante del espejo del tocador, en un cajón cogió lo necesario y se pintó los labios, se puso sombra de ojos, y se los pintó, se levantó, se puso unas medias, un vestido y unos zapatos de tacón alto. Se miraba al espejo cuando oyó la voz de su madre:
    
    -¡¿Estás en casa, Eusebio?!
    
    Le respondió con voz afeminada,
    
    -Estoy aquí, madre.
    
    Eva, que era enfermera y venía vestida con el uniforme, fue a su habitación y encontró al hijo vestido con su ropa.
    
    -¡Cuántas veces te tengo dicho que no quiero que te pongas ese vestido!
    
    Eusebio, le dijo a Eva:
    
    -Es que me gusta mucho, madre.
    
    -Sabes que te tengo que castigar.
    
    Eva, cogió debajo de la cama una zapatilla de felpa de color azul con el piso de goma de color negro, se sentó en el borde, y le dijo a su hijo:
    
    -Ven aquí.
    
    Eusebio, contoneando las caderas, fue junto a su madre. Su voz cambió de tono, ahora era brusca:
    
    -¡¿A quién coño le quieres dar tú con la zapatilla?!
    
    Empujó por su madre. La mujer quedó boca arriba sobre la cama.
    
    Le dio la vuelta. Eva, se quiso escapar.
    
    -¡Nooo!!
    
    -Sí, guarra, sí.
    
    La ...
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