1. Eusebio, su madre y sus perversiones


    Fecha: 17/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... cogió por la cintura, agarró la zapatilla de felpa con piso de goma negra, y le largó en el culo por encima de la bata.
    
    -¡Zaaasca, zaaaasca, zaaasca!
    
    Eva, levantando la bata, le dijo:
    
    -Eres muy malo.
    
    Eusebio le quitó las bragas. Su lengua le lamió el culo. Eva, se puso a cuatro patas. Le lamió repetidas veces el coño, el periné y el ojete. A Eva le encantaba.
    
    -Sigue, cariño, sigue que me estoy mojando mucho.
    
    Mejor le hubiese ido si no dijera nada. Eusebio le dio en las nalgas, a romper:
    
    -¿Te duele, perra?
    
    -¡Sí!
    
    -Más te va a doler.
    
    Eusebio sacó la polla, una polla gorda y larga, agarró a su madre por la cintura, se la puso en el ojete, y empujó.
    
    -¡¡¡Ayyyy!!! ¡Me duele! ¡¡Para, para!!
    
    Eusebio, que era la primera vez que se la metía en el culo a su madre, al oír sus palabras, aún se puso más cachondo, y se la clavó hasta el fondo.
    
    -¡¡¡Ayyy, desgraciado!!!
    
    Estaba cómo loco, la siguió follando duro y cuanto más su madre chillaba, más duro se la clavaba. Tanto se excitó que acabó llenándole el culo de leche. Al estar el conducto lubricado, a Eva, que tenía el coño empapado, le empezó a gustar.
    
    -Ahora sigue.
    
    La sacó y le volvió a comer el coño y el culo.
    
    -Me vas a hacer correr, cariño.
    
    O lo hacía a propósito o le gustaba el dolor. Eusebio volvió a coger la zapatilla.
    
    -¿Te vas a correr así, madre?
    
    -No, pero...
    
    Se la sacó y se la metió en el coño. Comenzó a bombear. A Eva, desde el primer momento se le empezó a ir la ...
    ... vida.
    
    -Ay, que me voy a correr, hay que me voy a correr. ¡Ay qué me corro, ay qué me corro, ay qué me corro! ¡¡¡Me cooorro!!!
    
    Para entender el comportamiento de Eusebio hay que remontarse a cuando era un chaval travieso y su madre le calentaba el culo con una zapatilla con cada travesura que hacía. Entendía que le diera, lo que no entendió fue que después de una de las palizas con la zapatilla, encontraran a su padre en la habitación con la polla en la mano haciéndose una paja y que después su madre cerrara la puerta para follar cómo un animal con su padre... Desde ese día su madre esperaba siempre a que su padre llegase y mirara cómo le calentaba el culo. Por su cabeza pasó la idea de que su padre podría ser maricón, y más un día que espiándolos por el ojo de la cerradura de la puerta viera cómo su padre se la metía en el culo a su madre...
    
    Espiar ya se iba a convertir en una rutina. Ya buscaba ser castigado para poder espiar. Así se enteró cómo su padre le calentaba el culo a su madre con la zapatilla, cómo ella se lo calentaba a él, cómo a veces la ataba y le ponía el culo morado con el cinturón. Cómo se la chupaba su madre a su padre, cómo se la comía él a ella, cómo lo cabalgaba... Los vio follar en todas las posiciones, y siempre, siempre, después de calentarle a él el culo. Habían caído tropecientas pajas geniales poniéndose en el lugar de su padre.
    
    Ese día se había vengado de su madre, a la que adoraba, pero a la que al mismo tiempo odiaba por follar con su ...
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