1. Eusebio, su madre y sus perversiones


    Fecha: 17/06/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... que te la meta en el culo?
    
    -No.
    
    Del coño de Fita ya iban cayendo gotas de flujo vaginal cómo si fuese un diminuto alambique. Le volvió a dar:
    
    -¿Te la meto o te doy con el cinturón? Escoge.
    
    -Métela, pero solo un poquito.
    
    Eusebio se lubricó la polla y le metió el glande.
    
    -¡Coooño! Que sensación más rara.
    
    -¿Quieres que te la meta un poquito más?
    
    Fita, cogió la zapatilla, que Eusebio dejara encima de la cama y le dio con ella en el culo. Eusebio, se la quitó. Fita, le dijo:
    
    -Métela hasta el fondo, pero despacito.
    
    -¡Zaaaaasca, zaaaasca, zaaaasca...!
    
    Fita, no se quejó. Al parar de darle, el cabrón, se la clavó de un golpe de riñón.
    
    -¡Zaaaaas!
    
    -¡¡¡Aaaaay!!! ¡Sácala, desgraciado, sácala!
    
    Eusebio parecía estar poseído por un diablo. Bombeó como si se la estuviese metiendo en el coño de una vieja.
    
    -¿Sufres, zorra?
    
    Fita, no podía ni hablar. Le estaba rompiendo el culo... Pero unos quince o veinte minutos más tarde, le pasó lo mismo que al romperle el coño, sin previo aviso, se corrió una, dos, tres... Tuvo hasta cinco orgasmos.
    
    Al acabar, el cabronazo, la soltó. Fita, boca arriba, se espatarró sobre la cama, después de coger aire, le preguntó a Eusebio:
    
    -¿Dejas que te ate yo a ti?
    
    Fue de chulo. ¿Qué le podía hacer aquella joven tan frágil?
    
    -Ata.
    
    Le ofreció las manos. Una de dos, o era tonto del culo o era tonto del culo, pues cualquiera sabría que Fita se iba a vengar. Al tenerlo en la misma posición que estuviera ella, se ...
    ... vistió de enfermera cogió el cinto, y escociéndole el ano, y mordiendo la lengua, le dio:
    
    -¡Plin, plas, plin!
    
    -¿Te llegó, maricón?
    
    -¿Lo qué?
    
    Fita, se encendió.
    
    -¡Me cago en tus mueeelas!
    
    Se mordió otra vez lengua, y le zurró. Pensó que ya lo castigara bastante.
    
    -¿Qué?
    
    Seguía en plan chulo.
    
    -¿Qué de qué, perra?
    
    Definitivamente, era tonto del culo.
    
    -¡¿Perra?!
    
    Aquella menudencia de mujer, tenía una mala hostia... ¡Qué mala hostia tenía! Mordió la lengua por tercera vez y le dio con ganas atrasadas.
    
    Eusebio se comenzó a correr. Fita, no daba crédito a lo que veía. Eusebio era rarísimo, y su madre, que acababa de entrar en la habitación, más puta que las gallinas. Le agarró la mano a Fita, le quitó el cinto de la mano. La echó boca arriba sobre la cama. Le levantó la bata, metió su cabeza entre sus piernas y comenzó a comerle el coño. Ni dos minutos tardó Fita en correrse una, dos, tres... Hasta seis veces le llenó la boca de jugos.
    
    Cuando Fita acabó de correrse y Eva sacó la cabeza de entre sus piernas, su cara estaba perdida de jugos. Fita, al verla, se puso otra vez cachonda... Se la comió hasta que Eva se corrió en su boca.
    
    Tumbadas las dos boca arriba y mirando al techo, les dijo Eusebio:
    
    -Soltarme.
    
    Fita, se incorporó y le volvió a dar con el cinto.
    
    -¡Calla, cabrón, que aún no me las pagaste todas!
    
    Eva, le dio un beso, y le dijo:
    
    -Así se habla, corazón. ¿A qué no te comió las tetas?
    
    Fita le devolvió el beso, y le ...
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