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Elena la ganadera
Fecha: 23/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos
Los ronquidos la despertaron, iban al unísono, pensó que debía ser la primera hora de la mañana porque en aquel momento se oían los primeros ruidos de los camiones. Cuando abrió los ojos vio que el brazo peludo rodeaba su cintura, la mano regordeta en uno de sus dedos lucía un ostentoso anillo de oro falso con una cabeza de león. Notaba como en su espalda la barriga en cada ronquido se hinchaba y se contraía. Se dio la vuelta y observo una calva reluciente, de sus orejas salían pelos y bajo la chata nariz destacaba un bigote de morsa blanco, su pecho y barriga eran velludos así como su pubis, bajo la cual yacía un pene semiflacido. Tenía la boca seca, intentaba despejar su cabeza pero le dolía. Notaba restos de semen reseco en su cara y pechos. Se levantó de un salto, al incorporarse de su coño le cayeron restos de semen al suelo. Las dos camas individuales habían sido juntadas y en el otro lado roncaba otro individuo, era grandote, cara redonda y lucía media calva canosa, entre sus piernas un miembro flácido generoso en grosor. Busco su corto vestido de la noche anterior, pudo encontrarlo en un rincón de la habitación, sus medias en el otro rincón, sus zapatos debajo de la cama, lo único que le faltaba era su ropa interior. Opto por irse deprisa, la habitación tenía el ambiente cargado, olía a tabaco, a sudor y a sexo. Elena el día de su veintisiete cumpleaños las cosas (por ser cosas) no le salieron como se esperaba, se sentía mortificada y pensaba que quizás era hora de ...
... volver a tener una relación “estable”. Despeinada y ojerosa con los generosos pechos boteando salió al pasillo y subió al piso superior ante la mirada de dos camareras de pisos que estaban limpiando. — Ni los buenos días ya, ¿has visto con que soberbia nos ha mirado? — dijo una de las camareras — ¿De dónde sale la pava esta ? — De la 309, la habitación de esos dos asquerosos — contesto la otra. — La verdad es que apestaba macho que no veas, hay gente para todo. ¡Puta asquerosa! — No te quepa ninguna duda — dijo al mismo tiempo que sequía barriendo. Al llegar a su habitación se miró en el espejo, estaba horrible, sus ojeras, sus labios pintados corridos. La noche anterior había celebrado su cumpleaños con su familia, se había pasado de copas, después había cogido el último bus a las tantas, había llegado al hotel a deshoras. Se vistió deprisa, con el vestido que tenía reservado para esa noche, le sentaba bien, provocador, pero valía la pena. Elena era de baja estatura, pero corpórea, de grandes pechos turgentes y espaldas anchas, su culo armonioso subido espigón tirando a grande la complementaba bien en ese cuerpo robusto, sin grasas ni protuberancias antiestéticas. Tenía la cara de su madre, angulosa de pómulos marcados, nariz pequeña y mentón saliente. Sus ojos negros saltones le daban esa vivacidad eléctrica en la mirada. Se duchó y se puso el tanga de hilo y el sujetador a juego, soltó su media melena morena con mechas. Se puso el vestido escotado con ...