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Elena la ganadera
Fecha: 23/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos
... y solo diremos que después de una vida rutinaria Elena en momentos puntuales era tumbada y era gozada por los camioneros. El cambio radical de su vida llego a los veinticinco años en un día de tormenta veraniega, fue el día en que conoció a Ester. Ester tenía 42 años, alta, delgada, de labios carnosos, cara ruda y gastada, morena de pelo corto. Venía con un todoterreno. Se excusó que se habían perdido con la tormenta, estaba de excursión y era incapaz de encontrar el camino de vuelta. Su madre la hizo pasar, incluso la invitó a café. Estaba mojada, era un día de perros. Ester se deshizo en alabanzas hacía la granja, dijo que envidiaba esa vida rural ganadera, les dijo que gente joven como Elena era la que hacía honrar la profesión de ganaderos. Su madre acogió con agrado dichos elogios y le dijo que el cabeza de familia no estaba, pero que Elena le indicaría el camino ya que ella debía atender otros quehaceres. Momentos después Elena se encontraba con Ester en el todoterreno indicándole el camino. — ¿Te gusta este trabajo, no te aburres aquí? — preguntó Ester. — La verdad es que no hay mucho donde ir, a no ser la granja, el pueblo más cercano está a 15 kilómetros, ¿usted es de aquí, no? — No, del más cercano a la ciudad, a unos 30 kilómetros. — ¿A qué se dedica? — pregunto Elena. — Masajes, doy masajes. Y llámame Ester, hay confianza. La verdad es que he venido para hacerte una propuesta de trabajo, me han dado referencias de ti. — ¿Quién? No ...
... sé quién puede… estoy asombrada — dijo incrédula Elena. — Uno de por allí, no tiene importancia, solo decirte que conduce un camión, a veces os lo pasáis bien, digamos — dijo al mismo tiempo Ester con una mirada de complicidad. — ¿Qué tipo de trabajo es eso? — Masajes relajantes con… ya me entiendes… no te hagas la tonta… — ¡Yo no soy una puta! — Nadie ha dicho eso, digamos que es un poco como ordeñar una vaca — dijo Ester en tono sarcástico — y voy a pagarte, podemos hacer una prueba, ¿qué respondes? — dijo al mismo tiempo que llegaban a la carretera y le daba una tarjeta —. Este fin de semana puedes venir. — Bueno… me tienta, la verdad… igual vengo… Bueno, vendré. Elena se paso las noches mirando videos de masajes, incluso llamó a Ester, la cual a modo de cursillo didáctico se conectaron vía skype en pleno masaje con clientes. La proposición de Ester le tentaba, ya casi habían roto con su novio y ese fin de semana sería una buena excusa. Elena se presentó al atardecer al lugar convenido. Era un local de tres piezas — recibidor y dos habitaciones con sus baños —, no lo que se pensaba ella, solo estaba Ester. — ¡Cuánto me alegro de verte Elena ! Ponte la bata blanca, a modo de debut vendrá un buen cliente, es algo exigente, pero le he dicho que hoy será gratis, creo que lo harás bien, has puesto interés. Elena se puso la bata blanca como le había indicado Ester — debajo solo sujetador y tanga — y empezó a calentarse las manos como le había ...