-
Esa noche inesperada con Luis
Fecha: 28/06/2023, Categorías: Gays Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos
Nos miramos a la cara con actitud interrogante. La verdad no teníamos ninguna opción que no fuera aceptar sino queríamos quedarnos afuera, a la intemperie pasando toda la noche a esperar a que el primer transporte transitara para llevarnos a nuestras respectivas ciudades. Luis respondió a la muchacha con tono resignado: -Si, dénosla. La recepcionista sonrió con su rostro bonito y registró en un cuaderno con mucha paciencia nuestros nombres. Nos entregó las llaves y nos indicó que la habitación doscientos tres estaba en el segundo piso a mano izquierda. Subimos con aire contrariado y Luis abrió la puerta, encendió la luz y ante nuestros ojos, apareció una escueta pero pulcra habitación con una única cama doble con una sábana azul, dos mesitas de noche con gavetas, lamparita y un ventilador de techo. Había una ventana de madera vieja con persianas de cristales que miraba hacia el patio del hotel. El piso era una placa de cemento rojizo algo descascarado y las paredes eran todas blancas sin mayor estilo ni decoración. Hacía calor. Mucho calor esa noche. Entramos. Luis fue al baño que procuraba intimidad con una cortina gruesa oscura. Yo mientras. Acomodé mi maletín en la mesita de la derecha y me quité la camisa ya sudada. Deseaba una ducha con urgencia. Luis salió de baño y me hizo seña de que podía usar el baño si deseaba. Tomé una ducha con mucha ansia. El agua refrescante en mi cuerpo me retornó el sosiego que había perdido. Ni me di cuenta lo básico y ...
... grisáceo que era ese baño de hotel barato. Pero funcionaba que era lo más importante. Salí envuelto en mi toalla. Luis miró mi cuerpo con cierto atisbo de interés. Al menos eso percibí. Él estaba ya listo con su toalla envuelta en su cintura para también tomar su ducha. Cuando salió ya en short caqui, le pregunté si estaba bien si el quedaba del lado izquierdo de la cama. Me dijo que le daba igual. Puso en máxima potencia el ventilador y apagó la luz. Nos metimos exhaustos a la cama. Cada uno bien definido en un extremo. Pero el calor era simplemente insoportable. Yo tuve que quitarme mi short y decidí quedarme en solo calzoncillo. Luis hizo también lo mismo. Conversamos un poco sobre la jornada de trabajo pesada que habíamos tenido en la vía. No éramos amigos. Solo dos conocidos que no solo nos había tocado trabajar juntos esa jornada y alguna anteriores, sino que por razones de mala organización empresarial, habíamos tenido que quedarnos en el primer hotelucho que encontramos. Para colmo de males no había sino una habitación con cama doble. La tomábamos o la tomábamos. Así terminamos en esa situación. Había cierta incomodidad y el calor aumentaba el fastidio y el bochorno. Nos meneábamos tratando de acomodarnos. Pero en un momento dado, yo estando de espaldas a Luis, sentí su respiración detrás de mí. Él estaba medio lado con su pecho volcado hacía mi espalda. Saberme allí acostado con otro hombre igual, casado como yo, en solo bóxer, me produjo un morbo inescrutable. ...