1. Esa noche inesperada con Luis


    Fecha: 28/06/2023, Categorías: Gays Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos

    ... hombre conoce bien el cuerpo de otro hombre. Sabía bien dónde y en qué momento apretar más con mis labios al chupar su falo.
    
    Lamía, acariciaba, mamaba, chupaba. A diferentes ritmos e intensidades. Nunca dejé de acariciarle los huevos o el abdomen o el pecho. No pensé que un macho podía ser tan placentero. Lo era. Y más de lo que me lo imaginaba. Comprendí entonces a las mujeres. Lamí sus testículos mientras lo masturbaba. Luis gemía y decía: chupa, chupa así, que rico, que bien la mamas.
    
    Su verga en mi boca llenaba todo. Su pulso, el calor y la textura dura y blanda a la vez me encantaban. Había un sabor indescifrable. Debía ser el sabor a hombre. Me encantaba. Pero me agoté de estar así menando mi cuello con la quijada exigida. Tuve un receso. Miré su rostro de goce y sonriente.
    
    -¿Te gusta?
    
    -Mucho. Rico
    
    -Sabía que te iba a gustar la verga. Se nota que te gusta.
    
    Me daba golpecitos con su pene en mi cara. Eso me encantaba. Era tan morboso.
    
    -Lástima no hay condón ni aceite para culearte. Tengo unas ganas de romperte ese culo lindo.
    
    -Si. Lástima. Yo quiero probar.
    
    Entonces él se agachó. Y sin avisarme. Sentí la tibieza de su boca envolver mi verga. Me dio una breve pero intensa mamada de verga. Es distinto definitivamente sentir a un hombre haciendo eso. No hay la suavidad ni la sensualidad de una mujer, pero si hay un morbo quizás más intenso. Dejó mi verga y se encimó en mí obligándome a acostarme boca arriba en la cama. No sabía bien que quería ...
    ... hacer. Me beso mi pecho y fue subiendo por mi cuello. Intentó besarme, pero yo alejé mi rostro. Nunca había imaginado eso de besarme con otro tipo. No estaba en mi presupuesto. Pero Luis insistió. Me beso en la mejilla muy tenuemente y sentí su cuerpo encima del mío. Su verga dura contra mi ombligo. Todo era agreste, pero tremendamente morboso. Luis buscó otra ve mis labios. Esta vez no tuve escapatoria. Simplemente por complacerlo dejé que me diera un beso. Me dio otro y otro. Cortos. Sus labios se pegaban y se despegaban de los míos. Eso me sorprendió porque sentí mucho erotismo. Tomó mis mejillas entre sus manos con mucha ternura y otra vez me besó. Eso me gustó para mi sorpresa y correspondí el beso.
    
    Mis labios cedieron, los suyos cálidos y suaves se pegaron y nuestras lenguas comenzaron una danza. Fue un beso largo, lento, intenso, apasionado. Él encima. Yo debajo. Ambos sudados y excitados. Vaya! Que iba yo a imaginarme de estar así. Besándome tan eróticamente con otro hombre. Una auténtica noche de amor.
    
    El beso no cesaba. Su cuerpo se meneaba y sentí que su verga se acomodó entre mis testículos. Su pene palpitaba. Su boca me devoraba a besos. Besos suaves, muy ricos. Sorprendentemente placentero. Era yo quien no quería que acabara. Luis encajó su verga debajo, más debajo hasta que su glande juguetonamente puyaba afuerita de mi ano.
    
    -No te preocupes. No te la voy clavar así. Solo quiero morbosearte el culo.
    
    Sentí su verga puntear mi ano. Era una sensación ...