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Esa noche inesperada con Luis
Fecha: 28/06/2023, Categorías: Gays Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos
... Su verga estaba abultada debajo de su bóxer. Si, la podía sentir dura y aplastada contra mis nalgas. El me respiraba en mi cuello mientras se restregaba. Pegó su pecho velludo al mi espalda desnuda. Sentí el calor quemante de su piel sudada. Rompió entonces el hielo. -¿Te gusta? -Sí, ¿y a ti? -le respondí con voz nerviosa. -¿Qué crees? Nos quedamos en silencio sin dejar de menarnos en esa pose de morbo. Luis deslizó mi bóxer. Yo tuve que levantar mi torso para permitirle el avance. El mismo me lo quitó. Mi culo quedó desnudo. Fue una sensación de tensión sexual fuerte. Encendió la lamparita porque me expresó que quería verme el culo. -Créeme, nunca había visto un culo de hombre tan provocativo. ¿Te han clavado ya? -No. -¿En serio? -Si. En serio. Es primera vez que estoy así con otro hombre. ¿Tu si has estado antes? -La verdad. Si. Aunque pocas veces. Hace rato que no. Pero me tienes súper caliente. Entonces me giré y lo miré a la cara. Sus ojos brillaban. Me dio vergüenza destaparme así ante otro similar. Su bóxer vinotinto estaba abultado. Que morbo ver a un hombre así, con su bóxer y erecto. -¿Dime, te gusta la verga, verdad? -Creo que sí. Tengo esa curiosidad. -No pasa nada. Es normal. Se nota que te gusta. A mí también me gusta, pero me encanta más el culo. -¿Eres activo? -Si. Anda, no tengas miedo. Coge mi verga. Sé que la quieres. Me resultó vulgar, descarado y atrevido eso que dijo, pero me produjo morbo esa actitud ...
... de macho con ganas. Hizo resaltar mi lado femenino oculto. Se puso de rodillas encima del colchón. Su aspecto era todo dispuesto y tentador. Se bajó su bóxer por debajo de sus testículos y su pene duro, apuntando al horizonte salió disparado como un resorte. El morbo me sobrepasó al verle. Sus vellos púbicos, su piel morena, su abdomen de hombre de la construcción tosco y su verga perfectamente derecha y en perfecta horizontalidad me fascinaban la vista. Luis, la sobaba, pelaba su glande y lo cubría con el prepucio. Su cabeza rojiza brillaba como su pecho. Todo un macho para mí. Pensé en ese instante en Laura mi mujer, que debía estar dormida sola en nuestra cama matrimonial. Hubo cierto atisbo de culpa, pero no era momento para eso. Ahora era Luis y yo juntos en una cama de hotel barato a punto de pasar una noche de erotismo entre machos. Él se bajó de la cama y se puso de pie. Me incitó a que yo me sentara al borde de ésta. Lo hice. El olor de su verga era tenue, el aroma que se desprendía de su abdomen y sus vellos era más intenso, pero atenuado por el jabón del baño reciente. La blandura de mi lengua tanteó su glande. Una sensación novedosa en mi boca pude detectar. Entonces la engullí. No me lo podía creer. Estaba chupando verga. Si. Una verga de macho. No era más esa mera fantasía o curiosidad. Metía poco más que la mitad en mi boca y volvía a sacar. La chupé como si hubiera ya hecho eso antes, sin titubeos, con intensidad y ganas. Luis gemía. Definitivamente un ...