-
Esa noche inesperada con Luis
Fecha: 28/06/2023, Categorías: Gays Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos
... Extrañé un tanto estar en mi casa, en mi cama junto a mi mujer. Yo había tenido curiosidades de esas comunes de morbo entre hombres, pero no más allá. Era extraño sentir esa tensión sexual por estar allí en una cama con otro hombre. Me dio fastidio conmigo mismo sentir eso. Pero la respiración de Luis era insistente no lejos de mi cuello. No sabía si dormía o si al igual que yo, estaba despierto cavilando algún asunto. No podía yo ser indiferente a su presencia justo allí detrás de mí. Quería sentir su cuerpo más cerca del mío a pesar del calor. Que tonterías se me pasaban por la cabeza. Sin embargo, tuve el coraje de echarme un poco hacia detrás muy disimuladamente. Simplemente deseaba sentir más cerca su respiración. Estaba oscuro y solo penetraba por la ventana abierta la luz tenue de una lámpara pública. Para mi sorpresa, Luis también se corrió un tanto hacia mí. Me puse nervioso cuando sentí su presencia y el calor irradiando de su cuerpo justo a mis espaldas. Su respiración fuerte, de hombre, casi soplaba mi cuello. Un hilo de sensaciones raras y nuevas, se sumaron al nerviosismo. No estaba seguro si era todo casualidad o si era deliberado como yo. Lo cierto es que ahora estábamos más cerca. El morbo de tener a un hombre semidesnudo tan cerquita en una cama magnificó la atmósfera. Morbo, morbo, morbo puro y simple. Pero yo no podía saber si Luis también tenía fantasías o curiosidades como yo. Me daba miedo dar un paso en falso y quedar como un tonto. De todos ...
... modos, él era un tipo bastante varonil y casado. Qué raro era todo eso. Había excitación, tensión, morbo, miedo y nervio al mismo tiempo en mí. Tal vez en él no pasaba nada. Quizás no se daba ni por enterado. Así que me corrí hacia atrás para ver su reacción. Tuve cuidado de no pegar mi cuerpo con el de él. Solo quería probar si acaso lo anterior no había sido pura casualidad. Pero mi pierna tropezó levemente la de él. Me asusté. Me quedé paralizado a esperar que hacía o que decía. El simplemente se corrió aún más hacía mí. Sentí su pierna casi encima de la mía y su pelvis toparse levemente en mis nalgas. No, no podía ser casualidad. Estábamos jugando el mismo juego. Mi corazón quería reventar mi caja torácica. Luis y yo estábamos cerquita, muy cerquita. Demasiado. Mucho más allá del límite permitido por el pudor masculino. Su aliento lo podía sentir rebotando en mi cuello. Poco a poco sentí que su pelvis se fue aplastando contra mis nalgas. Una sensación placentera inesperada me sobrevino. Casi que instintivamente tuve ganas de restregarme contra él. Quería sentirlo. Deseé saber si lo tenía erecto o no. Pegué mis nalgas contra él. Me lancé al vació a ver qué ocurría. Yo mismo me sorprendí del coraje para hacer semejante acto suicida. Él, al sentirme, simplemente, comenzó a menear su cadera. Sentí su bulto pegarse morbosamente contra mi culo. Ambos danzábamos al vaivén del erotismo tácito. Luis puso su mano por fin en mi cadera para controlar el ritmo de mi movimiento. ...