1. Me dejé coger por un anciano


    Fecha: 29/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: mariacoorinave, Fuente: CuentoRelatos

    Durante mi estadía en la ciudad capital mientras cursaba estudios en la universidad viví en varios condominios y las razones del porqué me mude varias veces no son relevantes ni necesarias de exponer, aunque si veo necesario describir un poco sobre el condominio en el que sucedió la travesura, la perversión, el pecado que voy a relatar a continuación. Quedaba Ubicado en un sector de clase media, constaba de tres bloques de seis pisos, separados uno del otro por áreas verdes, estacionamiento y la garita de conserjería.
    
    Como habéis podido notar en relatos anteriores, soy una chica bonita, de 165 cm de estatura, cabello castaño, ojos color café, delgada, elástica. Mi personalidad es bastante simpática, carismática en ocasiones, provocativa y coqueta de un modo bastante peculiar y discreta, es decir, me encanta provocar con mucho secretismo, con complicidad y nunca de forma pública y expuesta.
    
    Siempre he pensado que soy yo la conquistadora, la que roba corazones, la que detona y hace estallar sensaciones en el sexo opuesto. Amo calentar a los hombres, me da mucho morbo, sobre todo si son hombres comprometidos, me gusta inducirlos a pecar, a desearme de todas las maneras en que un hombre pueda desear a una mujer.
    
    Estoy segura de que ahí afuera habré enamorado a un montón de hombres de todas las edades, habrán tenido sueños húmedos por el solo hecho de sonreírles en el metro, de quedármeles mirando por un momento, de simplemente pasarles por un lado y desearles los ...
    ... buenos días, de aceptarle un café, de coincidir en una parada y conversar plácidamente de un tema aunque no haya confianza y sean para mi unos totales desconocidos.
    
    Por otro lado está el selecto grupo de afortunados que han disfrutado de mi boca, de mis besos, de mis caricias, de mi piel, de mi sexo, de mi compañía, de mis ocurrencias, de mis fantasías, de las cosas locas que digo cuando quiero que me cojan o cuando ya me están clavando su alma en forma de pene repetidas veces hasta que vacían su espíritu dentro de mi en forma de ese líquido translucido pegajoso.
    
    Me encanta saber que les ha gustado el sexo conmigo, que desean más, que quieren quedarse, que quieren volver, que se quieren casar, que ellos pagan todo, que ellos reservan el motel, cubren los gastos, se encargan del viaje, el apartamento, que yo sería su reina, que no tendría que hacer nada por el resto de mis días, etc. El problema es que una vez que los siento tan encaprichados porque no hay otra forma de decirlo, huyo.
    
    Ya se les pasará, pienso, conseguirán otra amante y olvidarán mis besos, mis caricias, mi mirada, mis frases morbosas que tanto los enloquecen, mi cara de placer, mis gemidos, mi personalidad sumisa, mi culito.
    
    A pesar de considerarme la que conquista y no la conquistada, los hombres que han tenido la fortuna de disfrutarme probablemente vean las cosas de un modo diferente, es decir, tendrán una perspectiva totalmente contraria a la mía. Se habrán sentido los conquistadores, los que me ...
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