1. Me dejé coger por un anciano


    Fecha: 29/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: mariacoorinave, Fuente: CuentoRelatos

    ... iniciativa, jamás lo iba a hacer yo. Así que cuando me tocaba yo sonreía aparentando timidez o pena aunque luego me mostraba sugerente y abierta a lo que pudiera pasar.
    
    Luego me escabullía diciéndole que tenía cosas que hacer.
    
    Así fueron pasando días y semanas, todos los días me llamaba un rato para que fuera a su apartamento. Los manoseos se incrementaron, se inventaba cualquier tema con mímicas incluidas de manera de poder tocarme mientras ejemplificaba las historias raras que contaba. Se sentía con el control y supongo que pensaría que si yo iba a su apartamento era porque me agradaba el jueguito que teníamos.
    
    Un día el manoseo fue excesivo y aunque lo dejé tocarme de forma ininterrumpida por varios segundos luego le dije con voz que pareciera apenada:
    
    —¿Qué hace?
    
    —Es que me gustas mucho —dijo mirándome fijamente a la cara—. Disculpa.
    
    —¿Le gusto? —pregunté, buscando alimentarlo de la idea, la proposición.
    
    —Si, preciosa, me gustas demasiado. Yo sé que no debería pero ha pasado.
    
    —Me tengo que ir —le dije en seco.
    
    Pensé que debía ser yo la que la próxima vez insinuaría algo pero de forma sutil.
    
    El día siguiente coincidimos en planta baja al subir por el ascensor. Yo le sonreí para que entendiera que lo del día anterior no me había incomodado, que tal vez me había dado miedo. Me saludó y me dijo que si tenía tiempo pasara por su apartamento.
    
    No mencionó las galletas, solo dijo eso. Le dije que iría después de bañarme.
    
    Eso hice, me bañé y ...
    ... me vestí bastante ligera y con una fragancia divina, de esas que hipnotizan. En chanclas, con un top rosado tipo pañuelo y un jean cortito con ositos dibujados por todos lados. En el piso 5 solo vivía él en su apartamento propio y yo alquilada, los otros dos apartamentos estaban desocupados para entonces, llevaban meses desocupados. Así que cuando me dirigí al apartamento del viejo Don Pedro iba de lo más relajada y vestida de forma muy provocativa, sin preocupaciones de que alguien me viera.
    
    Me llenó de halagos apenas entré por su puerta y vio lo sexy y provocativa que me presenté ante él además de la fragancia que impregnó su guarida, enloqueciendo por lo "rico que yo olía". Ya sentados frente a frente en su sala de estar, él en un mueble y yo en el sofá me preguntó de inmediato:
    
    —¿Qué opinas de lo de ayer?
    
    —¿De gustarle? —pregunté.
    
    No quería rodeos, quería que Don Pedro dijera lo que tenía que decir.
    
    —Si, sobre eso. De que me gustas mucho.
    
    Le dije que no me parecía mal que le gustase, que entendía que podía gustarle porque yo era linda y atractiva, que no pasaba nada y que no me incomodaba. Me dijo:
    
    —Quisiera besarte —me dijo—. Pareces un caramelito en ese short y ese topcito.
    
    —Pero... —dejé la frase sin terminar y miraba a todos lados como quien quiere algo pero se siente cohibida.
    
    —¿Pero qué? —preguntó acercándose y acariciándome una mano.
    
    —Nadie puede saber esto —le dije mirándole fijamente
    
    —No, nadie, nadie. Esto queda entre tú y yo, mi ...
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