1. Me dejé coger por un anciano


    Fecha: 29/06/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: mariacoorinave, Fuente: CuentoRelatos

    ... detalle.
    
    El afortunado en esta ocasión era Don Pedro, un sexagenario, 62 años para ser exacta. Los primeros días que nos topamos en el ascensor le saludé normalmente como suelo saludar a cualquier persona; los buenos días, las buenas tardes, nada del otro mundo. No tardaría mucho en enterarme de que era mi vecino. Yo vivía entonces en el apartamento 3 del piso 5. Hay 4 apartamentos por piso; él vivía en el 4.
    
    El anciano era agradable, debo admitirlo. A pesar de que siempre lucía un semblante serio, su sonrisa contagiaba, lo que se traduce -al menos para mi- en una persona que agrada a primera impresión.
    
    Con el transcurrir del tiempo y topándome con él la mayoría de veces en el ascensor o en el pasillo del piso 5 comenzó a ofrecerme galletas y para su sorpresa, pues creo que nunca se lo esperó, yo fui bastante receptiva.
    
    Así que cada 3 o 4 días si me conseguía en el ascensor me decía:
    
    —Ahí te tengo las galletas, preciosa
    
    Y yo iba con él a su apartamento a buscarlas.
    
    Eran riquísimas, las hacía él mismo. También se ofrecía a ayudarme en cualquier cosa que necesitara, que él sabía hacer de todo.
    
    El viejo me deseaba, no había otra explicación, mi "sexo" sentido nunca falla.
    
    Era pequeño, de mi altura, cabello corto con entradas y con pocas canas, orejas grandes y una nariz que resaltaba. Se le veía buen físico, enérgico, no era difícil adivinar que había vivido una buena vida y seguía manteniéndose en buena forma, con buen ritmo al caminar, sin aparente ...
    ... dificultad.
    
    Una vez que estuve segura de que Don Pedro probablemente fantaseaba con tenerme sentada en sus piernas mientras yo me comía una de sus galletitas, es decir, una vez que estuve segurísima de que Don Pedro me quería hacer suya empecé a ser provocativa con él.
    
    No se trata de que me llame la atención una persona de la tercera edad, no se trata de que cualquier anciano que se me insinúe conseguirá que yo le preste atención y a las primeras me enrede con él. Es el simple hecho de vivir una aventura loca, es un morbo que no puedo explicar, solo sucede, se presenta la oportunidad, me gusta y si todo sale bien, pues, me divierto hasta donde pueda y quiera.
    
    Don Pedro seguía ofreciéndome galletas, cada vez más seguido, yo le dedicaba miradas bastante sugerentes, con coquetería, necesitaba hacerle sentir que estaba dominando la situación, que aunque no se lo creyera pensara que había fuertes posibilidades de que una jovencita como yo se acostara con un anciano como él.
    
    La cosa fue subiendo de nivel tanto que ambos sabíamos que las galletas eran un simple pretexto para invitarme a su casa y hablar conmigo y decirme lo bella que era, el buen cuerpo que tenía, hacerme preguntas muy personales, etc.
    
    Un día empezó a tocarme, pues yo me presentaba con ropa sencilla que permitiera un fácil contacto. Shorts de jean, franela de mangas muy cortas y chanclas.
    
    Mientras hablábamos en su apartamento me tocaba por los codos y yo me dejaba, él era el que tenía que tomar la ...
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