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Dándole por el culo a la señora Vélez
Fecha: 01/07/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Tonyzena67, Fuente: CuentoRelatos
... olor penetrante de su sexo que hizo que mi verga tomara dimensión para una nueva batalla. Su panocha estaba totalmente depilada y era de labios exteriores gruesos. Su clítoris era visiblemente grande y la Sra. Vélez abrió sus piernas para hacerme el acceso a donde yo quería llegar e intuyendo a donde iba, me dio una almohada para que no me irritara las rodillas con el cemento del patio. La Sra. Vélez reclinó lo suficiente la silla, pues creo que quería gozar de verme cómo le comía esa concha saladita que también creo debe de ser la más grande que me he comido. Nada que ver con la de su hija, pues Lorena tiene una panochita de labios delgados y cerrados y su clítoris apenas se le puede ver. Esta mujer tenía una rajadura que debía de bajar y subir mi cabeza para llenarla de placer. Al igual que a sus pezones, le gustaba que le tomara su clítoris con mis labios y que se los apretara. Debió haber estado tan caliente, que en menos de cinco minutos me hacía ese vaivén y me anunciaba su primer orgasmo. No sé qué altos eran los decibeles del timbre de su voz, pero a mí me parecían que fácilmente los vecinos nos pudieron haber escuchado. Me tomó de la cabeza y me la empujó en contra de su concha diciendo: ¡cariño me vengo… me estás haciendo acabar! ¡Por Dios no pares… comete mi conchita cariño…así está rico mi amor! – Explotó con un potente orgasmo que hasta calambres en los dedos del pie le dieron. Vio que tenía mi verga ya erecta y me tomó de la mano y me guio a su ...
... habitación, pues me dijo que ahí estaríamos más cómodos. Ella se fue sobre mí y me volvía a dar otra felación y me miraba la verga diciéndome: -Tony, tienes una hermosa verga, me gusta su tamaño y su grosor… me gusta ver esas venas inflamadas. Sabes… con esa rica verga y con tu carita bonita me vas a hacer acabar pronto. – Se montó sobre mí y se apuntó la verga y dejó que se le deslizara y una vez se le había hundido toda me dijo: ¡Que rica verga tienes cariño… definitivamente volverás loca a todas las mujeres que pasen por tu cama! – Comenzó a cabalgarme tomándose de sus pechos para evitar el golpeteo de esos dos tremendos melones. En ocasiones le asistía yo sosteniéndolo y luego me dijo mientras seguía con un sostenido vaivén que hacían rechinar la madera de la cama: -Mámame lo pezones… me gusta sentir que me los muerdas mientras veo cómo te cojo. No tardó mucho para acelerar el ritmo y esta vez sintiéndose con más privacidad en lo encerrado de su habitación me comenzó a decir: ¡Así papito, muérdeme los pezones… que rico mi amor! -En aquella posición fue la primera vez que le tomé de los glúteos y sentí su firmeza. En esa posición me pidió que la nalgueara y que siguiera mordiéndole los pezones. Sentí la vibración de su vagina y como la contraía y siguió con la monotonía diciendo: ¡Oh, Dios, que rico me has hecho acabar, oh, Dios ¡verguéame… dame duro papito! – No pude resistir más de dos minutos oyendo aquello y le dejo ir mi segunda corrida que había sido tan abundante como la ...