1. Dándole por el culo a la señora Vélez


    Fecha: 01/07/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Tonyzena67, Fuente: CuentoRelatos

    ... dio una sonrisa pícara y me dio un halago y con él, algo que sonaba como a pedir permiso: ¡Tienes una hermosa pija! ¿Puedo?
    
    Me bajó el calzoncillo hasta mis rodillas y sentí el frío de sus labios y boca, pues tenía un pedazo de hielo de su coctel y comencé a vivir una rica mamada que nunca la había fantaseado con esta hermosa mujer. Siempre me la imaginé dándole por su hermoso trasero y la Sra. Vélez comenzó con una felación delicada donde en esa posición donde estábamos, bien alguien nos podía divisar desde el andén frente a la casa.
    
    Gozaba viendo cómo esta mujer de unos 45 años tenía un arte delicado en mamar, pues sentía que a la vez me coqueteaba cuando miraba una y otra vez ver mi verga desaparecer en su boca. Me lamía y me la comía a besos desde el glande hasta el tronco de la verga y con alguna de sus manos masajeaba mis testículos. Llevó en unos minutos sus manos a mis nalgas y me sorprendió lo que me dijo: ¡Tienes una hermosa verga cariño, pero creo que también tienes las mejores nalgas que he visto!
    
    Viniendo de la Sra. Vélez fue muy sorprendente, pues ahí tenía a la que creo ha sido la mujer más voluptuosa con la que haya estado jamás y su trasero es el más voluminoso que haya visto en mi vida y que simétrica y estéticamente inciten al deseo. Parecía que gozaba mamándome la verga pues se le podía ver aquella ansiedad de seguirme mamando y quizá era esa dieta sexual que había tenido por su divorcio o simplemente así de caliente era la Sra. Vélez. Sentía ...
    ... que me estaba llevando a esa sensación del no retorno y donde el cielo se abre y uno puede tocar el paraíso, pero no me iba porque no le quería llenar o salpicar el rostro a la preciosa Sra. Vélez. Fue ella quien me lo pidió cuando hizo una pausa y donde se llevaba otro trago de su coctel y continuaba mamando, dándome esa sensación exquisita de lo frío y caliente de su boca: ¡Córrete en mi boca… quiero saborear tu leche cariño!
    
    No pasaron dos minutos de haberme dicho esto y con una mamada más acelerada le dejé ir mi descarga y vi cómo se le llenó de mi corrida su cara y boca. Dejó de mamarme la verga hasta que se había tragado cada gota de mi corrida e incluso lo que le cayó en su rostro, con su dedo índice lo colectó y se lo llevó con una acción sugestiva de chupar su dedo hasta que todo ese líquido blanco y espeso desapareció. Tomó una toalla y me limpiaba los testículos llenos de su saliva diciendo: ¡Tienes una corrida muy dulce! ¡Me gustó!
    
    Se reclinó en su silla y le comencé a mamar esas tremendas tetas que tenía. No eran solidas como las de una chica de mi edad, pero creo que para su edad estaba bien cuidadas. Tenían una areola rosada y los pezones erectos eran de buen tamaño. La Sra. Vélez me pidió que se los mordiera, le gustaba esa sensación de dolor y muchas veces pensaba que le hacía daño, pero ella insistía que se los mordiera y que se los mamara sin misericordia. Comencé a quitarle el bikini y este estaba totalmente empapado de sus jugos vaginales y sentí ese ...
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