1. Dándole por el culo a la señora Vélez


    Fecha: 01/07/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Tonyzena67, Fuente: CuentoRelatos

    Siempre pensé que la Sra. Vélez era una mujer guapa y ya cuando llegué a la mayoría de edad se me hacía una mujer divinamente sensual. Algunas veces la encontré en las funciones de la escuela donde asistían sus dos hijas, pero la vez que me provocó una tremenda erección fue en un evento de una iglesia local, donde modelaba un vestido muy tallado a su cuerpo y donde imaginé tenerla dándole por ese increíble y monumental trasero.
    
    No sé si la Sra. Vélez supo o imaginaba que me había follado a su hija mayor, pues en ciertas ocasiones me acerqué por su casa y unas noches me metí a escondidas a coger con Lorena, donde muy sigilosos experimentábamos las corridas que nos provocamos el uno al otro. Lorena al igual a su madre era una chica guapa, pero no le llegaba al trasero y cintura que se manejaba su progenitora y creo que por ese tiempo vestía de esa manera mostrando en algo su mercancía pues estaba disponible dado que se había divorciado. Creo que es por eso por lo que me atreví a meterme a escondidas a la habitación de Lorena, pues su padre ya no vivía ahí.
    
    La verdad que junto a mi amigo por aquellos días hicimos algunos comentarios y fantaseábamos con la idea de coger con la Sra. Vélez. En mi recuerdo le calculaba unos 45 años por esa época, de un metro y setenta (se miraba más alta que su hija Lorena), de un trasero que sobrepasaba los 120 centímetros, de pechos de copa D y también sobrepasaban esas medidas perfectas, pero tenía una silueta de cintura sensual, que creo ...
    ... estaba en el número perfecto de los 60. Algunas veces la vi en traje de baño y realmente la Sra. Vélez tenía lo suyo y que a cualquier hombre de cualquier edad podría excitar.
    
    Recuerdo aquel día iba caminando por el andén frente a su casa cuando me llamó. Su casa terminaba en una esquina y tenían algunos arbustos que le daban cierta privacidad, pero en sí la piscina se miraba desde el andén. Me sorprendió cuando escuché su voz.
    
    -Tony… Tony, ¿me puedes hacer un favor?
    
    -¿En qué le puedo ayudar?
    
    -Necesito que me regales unas naranjas. Estoy tomándome unos tragos de vodka y se me ha terminado el jugo de naranja.
    
    Fui a mi casa a cortar algunas y le llevaba dos bolsas llenas de naranjas. Entré al lado de la piscina y ella yacía recostada en una silla a la orilla. Tomó la vertical y pude ver ese tremendo trasero que apenas cubría el pequeño bikini que llevaba puesto. Debo decir que para su edad y con dos hijas se miraba bien cuidada y en los últimos días por medio de su hija sabía que volvía a asistir a los gimnasios y que cuidaba de su dieta y la verdad que, a pesar de tremendo trasero, no se le miraba celulitis o carnes sueltas. Inclusive a pesar de su tamaño, sus dos melones se miraban bastante firmes. La verdad de solo mirarla me ponía un cierto incomodo, pues era imposible dejar de mirar tan obvia tentación.
    
    Pensé solamente en asistirla en poner las bolsas con las naranjas en un quiosco que tenía cerca de la piscina y retirarme. Quizá ella intuyó mi intención y ...
«1234...8»