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Hay incestos que son inevitables
Fecha: 09/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... poniéndose firmes. Le levanté la falda. Le eché las manos a las bragas, se las bajé, tiré los tacos, el triángulo y la tiza al piso de baldosas y la eché encima de la mesa de billar americano. Saqué la polla, le subí la camiseta y le comí las tetas en un visto y no visto. Se la metí en el coño y la follé con furia. La veía sobre la mesa tan joven, tan hermosa y tan excitada que no pude aguantar. Le llené el coño con tanta leche que casi echó por fuera. Cuando la saqué quiso incorporarse, la empujé, me agaché la cogí por la cintura y lamí el coño. Dijo -Eres -le metí la lengua dentro del coño-, un, un, un -lamí aprisa-, un, un guarro, oh, oh, ooooh ¡Encantadooor! Se corrió como si los jugos de su coño fueran leche hirviendo. Echo todo por fuera de una vez, y suerte que la corrida paró en mi boca que si llega a parar en el tapete de la mesa de billar americano, quedaría inservible. Al acabar de correrse se levantó, y poniéndose las bragas, me dijo: -Sabía que tenías algo que los otros no tenían. -¿Qué tengo? -¿Y tú me lo preguntas, cochino? Veinte minutos más tarde estábamos en mi casa. Yo había ido a la bodega a buscar vino. Apareció a mis espaldas, me tocó el culo, y me dijo: -Quiero que me hagas algo que nunca le hiciste a la tía. La jarra ya estaba llena de vino blanco. Le quité la camiseta, ella se quitó la falda, las bragas y las zapatillas y después me desnudó a mí. Cogí la jarra, le eché la cabeza hacia atrás y derramé vino en sus labios y en ...
... sus tetas. Llené la boca de vino, posé la jarra. Se arrimó con la espalda a un barril. La besé. Bebimos vino mientras nuestras lenguas se lamían y su mano acariciaba mi polla... Después le comí las tetas mientras mi dedo jugaba con su ojete. Al lamer sus pezones y sus areolas y al chupar las tetas sentía cómo se le abría y se le cerraba. Me agaché y le lamí el coño. Estaba mojada. Me dijo: -Hazme correr de pie tío. Me levanté y le dije: -Cada cosa a su tiempo. Hice que se diese la vuelta. Cogí la jarra y eché vino por la espalda. Luego lamí desde el coxis hasta la nuca, para a continuación lamer sus nalgas y su ojete. Lamiendo su ojete, abrió las piernas, echó las manos a la parte superior del barril y comenzó a gemir. Después de follar bien follado su culo con la lengua, le eché mano a uno de los muchos chorizos que colgaban de un cordel y le follé el culo con él. Follándoselo, dijo: -Me gusta, me gusta mucho. Al rato saqué el chorizo de su culo y le metí un mordisco, Sonia, me cogió la mano y le metió otro mordisco al chorizo. Luego cogió la jarra y bebió dejando caer por sus tetas cantidad de vino. Sin dejarme beber, me saltó encima, rodeó mi cuello con sus brazos y mi cuerpo con sus piernas y me metió la lengua en la boca. Cogí la polla la llevé a la entrada de su coño y se la clavé hasta las trancas, cogí otro chorizo y se lo metí en el culo. Arrimé su espalda a pared de la bodega y le di caña con los dos. -¡Me encanta! ¡¡Dame duro!! Le di caña de ...