1. Hay incestos que son inevitables


    Fecha: 09/07/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... la buena por los dos orificios... Poco después sentí sus duras tetas temblar sobre mi pecho, sus piernas temblando en mi culo, su boca comiendo mi lengua y su coño apretando y bañando mi polla. Tuvo una de esas corridas que jamás se olvidan, por lo larga y por lo intensa que fue, ya que cuando estaba acabando de correrse, me corrí yo. Al sentir mi leche dentro su coño se le abrió y se le cerró varias veces seguidas y comenzó a correrse de nuevo.
    
    Al ponerla en el cemento del piso de la bodega sacó al chorizo que tenía dentro del culo y lo comió.
    
    -Tengo hambre -dijo.
    
    Yo eché un trago de vino de la jarra y después la volví a llenar. No quise que se vistiera. Probablemente no volvería a ver un cuerpo tan bello en lo que me quedase de vida. Desnudos volvimos a mi casa.
    
    En la cocina había una mesa larga con un mantel a cuadros. Sobre ella había follado a mi esposa, pero no del modo que se me pasó por la cabeza follarla a ella. Le pregunté:
    
    -¿Quieres que te coma untada en mermelada?
    
    Me echó la mano a la polla.
    
    -¿Le echarás mermelada también a esta?
    
    -Cada cosa a su tiempo.
    
    La cogí por el culo y la eché sobre la mesa... Pillé en la alacena el bote de la mermelada y el pan de molde y en un cajón un cuchillo para untar. Tomándome mi tiempo le unté mermelada de fresa en la planta de los pies. En las rodillas, en los labios mayores, en el ombligo, en las palmas de las manos, en el juego del brazo, en las axilas, en las areolas y los pezones, y en mentón. Me ...
    ... dijo:
    
    -Creo que me va a encantar lo que me vas a hacer.
    
    Le cogí el pie izquierdo y tomándome mi tiempo de nuevo lamí su planta hasta dejarla limpia, luego le chupé los dedos, para acto seguido dejarle limpia la otra planta y chupar los dedos. Lamí la mermelada de sus rodillas, le levanté las piernas y lamí detrás de las rodillas, lamí los labios superiores... Me dijo:
    
    -Come mi coño un poquito.
    
    -Cada cosa a su tiempo.
    
    Le pasé la puntita de la lengua de abajo a arriba por la raja y después lamí la mermelada de su ombligo. De ahí pasé a sus manos, lamí las palmas y le chupé os dedos, luego las uniones del brazo con el antebrazo y después sus sobacos. Acto seguido me fui a por sus tetas, lamiendo el pezón izquierdo y lamiendo y chupando la areola, me dijo:
    
    -Estoy tan malita que seguramente me corra antes de que acabes de comerme las tetas.
    
    Le cogí las tetas, redondas y duras como piedras y magreé, lamí y chupé hasta que con voz de quien se está derritiendo con el placer, me dijo:
    
    -Para, para, para tío, para que me corro.
    
    Le lamí la mermelada del mentón, y la besé, bueno, me comió la boca ella a mí. Al dejar de besarnos abrí el pan de molde, cogí una rebanada y se la pasé por el coño. Salió mojada. Le di un mordisco al pan mojado, Sonia se estremeció, y me dijo:
    
    -Dame, dame, dame un poquito.
    
    -Cada cosa a su tiempo.
    
    Unté mi polla con mermelada y se la puse en los labios. Me cogió las pelotas, lamió, saboreó y mamó. Al sentir que me iba a correr se la ...